Además, cuatro escaladores de Greenpeace están desplegando una pancarta en el interior de la Feria con el mensaje “Stop Volkswagen destroying the Arctic” (“Volkwagen deja de destruir el Ártico”).

Greenpeace se dirige a Volkswagen, el mayor fabricante de coches europeo y el segundo del mundo, porque fabrica vehículos contaminantes cuyas emisiones están destruyendo el Ártico y a la vez presiona para rebajar los objetivos de la nueva normativa europea que podría obligar a fabricar coches más limpios y eficientes. Para la organización ecologista esta presión de la compañía daña el actual mercado creciente de coches bajos en emisiones y prolonga la dependencia de los conductores del petróleo que cada vez pagan a un mayor precio.

Según la organización, manteniendo esta política, la compañía está fomentando la extracción de petróleo en ecosistemas frágiles como el del Ártico, donde un vertido tendría un impacto devastador.

Greenpeace recuerda que la actualización de la normativa que regula la eficiencia de los vehículos tendrá lugar en 2012. La legislación europea sobre la que se trabaja podría reducir las emisiones medias de los vehículos por debajo de los 95 gramos de dióxido de carbono por kilómetro en 2020. Volkswagen está liderando la oposición a esta normativa que corre el riesgo de ser aprobada con alguna trampa legal que evite alcanzar este objetivo de emisiones. La empresa automovilística ha descrito el objetivo de 95 gramos como “no basado en una evaluación del impacto ni en una apreciación realista de los costes y del progreso técnico necesario para cumplir el objetivo en el periodo de tiempo dado”.

Greenpeace considera que los fabricantes de coches pueden y deben desarrollar flotas de vehículos que de media no emitan más de 80 gr CO2/km en 2020. Y que para 2025 la normativa debería fijar el límite de emisiones en 60 gramos.

“Los coches contaminantes e ineficientes de Volkswagen están destruyendo el Ártico”, ha afirmado Rodrigo Marcos, portavoz de Greenpeace. “Pueden fabricar uno o dos modelos bajos en emisiones pero no es más que lavado de imagen para ocultar el torrente de vehículos sucios e ineficientes. Sus vergonzosas prácticas de lobby, si tienen éxito, potenciarán la búsqueda de petróleo en áreas como el Ártico, donde un vertido sería catastrófico”.

Disponer de vehículos más eficientes y con menores emisiones de CO2 será bueno para las empresas, bueno para los conductores y bueno para la lucha contra el cambio climático y para mejorar la calidad del aire de nuestras ciudades”, ha concluido Marcos.



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