"Cachorro de lobo marino con signos de desnutrición durante el período de las olas de calor marinas" pertenece a NOAA FISHERIES WEST COAST

Científicos de la Universidad de California reportan eventos de mortalidad masivos, una inusual distribución de organismos marinos y menos nacimientos de ballenas durante las olas de calor marinas más significativas de la historia.

Era el año 2014 cuando Jackie Sones, investigadora de la Reserva Bodega Marine de la Universidad de California en Davis, durante un paseo por la playa de esta reserva californiana, observó a lo lejos una enorme medusa en la arena. Al principio, la bióloga marina pensó que se trataba de una ortiga de mar, una especie común en el área.

Fuente Jackie Sones

Sin embargo, al acercarse al ejemplar, determinó que se trataba de una visitante inusual, la medusa púrpura rayada, habitante de aguas cálidas que se encuentran lejos de esta reserva.

Posteriormente, Jackie Sones y Eric Sanford, jefe del laboratorio Bodega Marine y profesor de la UC Davis, observaron una gran cantidad de especies de aguas cálidas en estas regiones.

Estas observaciones inusuales – y alarmantes – los llevaron a realizar un estudio que revela que esta inusual presencia de especies era ocasionada por lo que ahora se conoce como las olas de calor marinas más significantes de la historia.

Visitantes inusuales

Este estudio, llevado a cabo por un equipo internacional de ecólogos marinos y oceanógrafos, fue publicado en un artículo en la revista Scientific Reports, e indica que durante el período 2014-2016, severas olas de calor marinas causaron una acumulación inusual de especies provenientes del sur, así como también eventos masivos de mortalidad de aves y mamíferos marinos en el norte de California, EE.UU.

Las olas de calor marinas son períodos en los que la temperatura superficial del agua es inusualmente alta. En un ecosistema marino en estado normal, el agua fría y las corrientes que fluyen hacia el sur bloquean las conexiones entre las aguas del sur y el norte de California. Esto permite una distribución balanceada de la biodiversidad marina, que se limita a permanecer en el hábitat al cual se encuentra adaptada.

Olas de calor marinas

“Durante una ola de calor marina, es como abrir temporalmente una puerta entre las latitudes más bajas y la costa norte”, explica Sanford. “Cuanto más tiempo se mantenga la puerta abierta, mayor será el número de especies del sur que atravesarán”.

Al mismo tiempo, a finales del año 2013, científicos reportaron un fenómeno conocido como blob”, una ‘burbuja’ de agua caliente que apareció en el Golfo de Alaska, lentamente esparciéndose hacia la costa del Pacífico. A finales del 2014, las aguas cálidas ya se habían extendido por toda la costa.

Para el 2016, este inusual fenómeno persistía tanto en la costa de California como en otras partes del Océano Pacífico. Coincidentemente, el fenómeno de El Niño se formaba a lo largo del Ecuador, extendiéndose hacia el norte y, junto con la burbuja de agua caliente, ocasionaron un aumento de entre 2 a 4 ºC en la temperatura de la superficie del agua.

La combinación de estos fenómenos ocasionó cambios en los rangos geográficos de 37 especies marinas con distribuciones sureñas, desde moluscos y crustáceos hasta aves, peces y mamíferos marinos, que viajaron hacia el norte en respuesta a los cambios drásticos de temperatura.

“Las olas de calor marinas causaron una variedad de trastornos ecológicos graves”, señala Sanford. “Estos incluyeron eventos de mortalidad masiva de algunos lobos marinos y aves, una tóxica proliferación de algas que llevó al cierre de la pesquería de cangrejo Dungeness en la temporada 2015-2016, y disminuciones masivas de algas marinas en el norte de California, lo que llevó a una reproducción muy baja de abulón rojo”.

Un vistazo a un futuro más cálido

El prestigioso investigador señala que, aunque los eventos de El Niño son un fenómeno natural que suele ocasionar cambios en la distribución geográfica de ciertas especies marinas, la frecuencia y la duración de las olas de calor marinas han aumentado durante el siglo pasado, e indica que “eventos como este nos dan una idea de cómo la vida marina podría responder al cambio climático en el futuro”.

Dan Smale, investigador de la Asociación Biológica Marina, coincide con estos resultados. De acuerdo con un estudio liderado por el investigador británico y publicado a principios de marzo en la revista Nature Climate Change, estas olas de calor no solamente afectan gravemente a especies clave como lo son los corales y las algas marinas, sino que nos afectan de manera directa e indirecta a los seres humanos.

Smale resaltó que el aumento considerable en la frecuencia con la que ocurren estos fenómenos ha calentado las aguas oceánicas de una manera alarmantemente acelerada.

Para añadir un daño más a la lista, científicos de la Universidad California State de las Islas del Canal, reportaron una disminución en el nacimiento de crías de ballena jorobada en los mares de Hawaii.

De acuerdo con Rachel Cartwright, ecóloga comportamental y líder del estudio publicado en Royal Society Publishing, esta disminución se debió a que la antes mencionada burbuja caliente acabó con largas poblaciones de krill, alimento principal de estos cetáceos.

Según menciona en su artículo, al carecer de suficientes células grasas, las ballenas no ovulan. Estas consecuencias se vieron reflejadas en la evidente reducción de avistamientos de estos carismáticos cetáceos junto con sus crías.

Océanos

Se sabe que hoy en día, los océanos se enfrentan a fuertes cambios y alteraciones negativas a consecuencia del cambio climático. Esto nos lleva a una inevitable pregunta: ¿Qué pasaría con la vida marina si este tipo de fenómenos severos continúa?

A pesar de no ser el enfoque principal de su estudio, sus reveladores resultados le permiten a Sanford proveer pistas de lo que ocurriría en un futuro escenario en el cual las aguas oceánicas son permanentemente más cálidas.

“Si las temperaturas del océano son cálidas, esperaríamos ver especies del sur moviéndose hacia el norte a lo largo de la costa”, explica el ecólogo marino. “Tales cambios en la distribución geográfica no son necesariamente dañinos, pero podrían representar cambios importantes en los tipos de especies que se encuentran en el norte de California”, añade.

¿Podrían las especies marinas adaptarse a otras regiones?

Una ‘redistribución’ permanente de especies no es un proceso sencillo, y menos si se trata de un cambio a consecuencia de factores antropogénicos como el cambio climático, ya que éstos suelen ocurrir rápidamente, a diferencia de los naturales, que en su mayoría le brindan mayor ‘oportunidad’ a las especies de adaptarse.

La distribución de cada especie está limitada principalmente a sus restricciones fisiológicas, como su tolerancia a ciertas temperaturas y su reproducción. Por lo tanto, su redistribución dependería altamente de su respuesta adaptativa.

Si una especie responde rápidamente y se ajusta al cambio ambiental, podrá desplazarse y cambiar su distribución geográfica para encontrar condiciones ambientalmente idóneas, colonizando dichas regiones.

Por otro lado, cuando las especies no cuentan con una respuesta favorable ante los cambios ambientales, se presenta una disminución en su área de distribución, incrementando su riesgo de extinción.

Los autores concluyen que las olas de calor marinas de alta intensidad, aunque cortas, pueden ser suficientes para desencadenar eventos de mortalidad masiva y facilitar una dispersión de especies.

Y resaltan que el poder comprender los procesos oceanográficos, ecológicos y evolutivos será fundamental para predecir cambios futuros en la composición de las comunidades marinas en esta era: la era del cambio climático.

Fuente: Yanet Sepúlveda / Bióloga y Redactora Científica,



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