DISCURSO

En el marco del diálogo interactivo de alto nivel de Jefes de Estado y Ministros para discutir sobre las negociaciones de cambio climatico hacia la COP21 en París

Me permito transmitir un fraterno saludo del Gobierno del Ecuador y su pueblo a este Diálogo de Alto Nivel sobre un tema cuyo debate es medular en para la toma de acciones en la lucha contra el cambio climático.

La Conferencia de Paris es fundamental para el futuro de la humanidad. El resultado principal que el planeta espera es un nuevo acuerdo que permita combatir más eficientemente el cambio climático.

Podríamos decir muchas cosas sobre este acuerdo global que reemplazará al Protocolo de Kioto:

  • que debe tener una alta ambición en la reducción de emisiones por parte de los países desarrollados;
  • que debe primar el principio de equidad: equidad en los esfuerzos de mitigación, en la distribución de los recursos para combatir el cambio climático, en que se dé igual importancia a la adaptación como a la mitigación.
  • que este nuevo acuerdo debería tener en cuenta el sentido de urgencia. La ciencia nos ha alertado sobre las consecuencias dramáticas de perder el tiempo sin tomar medidas concretas y sobre la necesidad de entender los límites biofísicos del planeta.

Sin embargo, lo más importante que hay que tener en cuenta en la lucha contra el cambio climático, es el sentido de justicia. Y en ese sentido hablamos de justicia para los más vulnerables; tanto para los países más vulnerables como para los sectores sociales más vulnerables dentro de los países. Debemos hablar de justicia porque aquí hay una deuda climática, que incluso fue señalada por el Papa en su Encíclica Laudato Si. Los países industrializados utilizaron un bien común que es la atmósfera y la contaminaron y es justicia que esa deuda sea pagada a las generaciones presentes y futuras. Es una deuda con la humanidad.

Y hacer justicia en el mundo en lo relacionado al cambio climático es impulsar el que los países desarrollados compensen a los países en desarrollo por reducir o detener cualquier actividad productiva que genere emisiones a la atmósfera. Es tiempo de activar a nivel internacional la economía de los servicios y bienes ambientales y de las emisiones netas evitadas.

Justicia significa que para pagar esa deuda histórica los países desarrollados tienen que cumplir con sus compromisos, de reducción de emisiones, de financiamiento para la adaptación y la mitigación del cambio climático en los países en desarrollo, así como también facilitar la transferencia de tecnología que ayude a combatir dicho cambio.

Hacer justicia es repensar el modelo de desarrollo que queremos en el mundo. En Paris le diremos al mundo que debemos redefinir para siempre el concepto de desarrollo. Una palabra que no puede estar ligada al lucro indiscriminado, sino a un estilo de vida que nuestros indígenas llaman “Sumak Kawsay” o “Buen Vivir”, que es un progreso en armonía con el espíritu del mismo de los seres humanos, su cultura y la naturaleza.

El Ecuador ha pesar de aportar con el 0.15% de las emisiones de GEI globales no ha identificado las debilidades del régimen global con el fin de justificar su falta de acción, todo lo contrario, Ecuador ha lanzado propuestas innovadoras como lo fue la Iniciativa Yasuni ITT, el eco-impuesto a las exportaciones de petróleo como forma de financiar la lucha contra el cambio climático y la iniciativa de Emisiones Netas Evitadas para que países con mega diversidad puedan ser compensados al evitar la explotación de sus recursos naturales. En el plano nacional, Ecuador pretende alcanzar un 92% de energía limpia proveniente de hidroeléctricas en su producción total de electricidad hasta el 2017 y aumentar la proporción de energía renovable en la matriz energética aún más hasta 2025. Mediante el Programa Nacional de Restauración Forestal, se prevé restaurar 500.000 hectáreas adicionales hasta el 2017 e incrementar este valor en 100.000 hectáreas por año hasta el 2025.

Adicionalmente, Ecuador ha implementado y planea implementar varias acciones para responder y adaptarse a los efectos del cambio climático en todas sus regiones. Estas acciones incluyen:

  • Medidas para el manejo más efectivo del agua en comunidades donde la disponibilidad o calidad de este recurso se ha visto afectada por el cambio climático.
  • Establecimiento de estaciones meteorológicas en lugares montañosos altos, medios de vida.
  • Conservación de áreas protegidas, manejo de reservorios de carbono, sistemas de recolección de agua.
  • Fortalecimiento de resiliencia de comunidades vulnerables con enfoque en seguridad alimentaria.
  • Identificación de áreas vulnerables a la sequía y degradación de la tierra para promover prácticas sostenibles de manejo de la tierra y sistemas de captación de agua.
  • Análisis de vulnerabilidad de infraestructura y disponibilidad de agua para centrales hidroeléctricas frente a los efectos del cambio climático.

Queda claro para el Ecuador que la urgencia de este fenómeno requiere de una cooperación más amplia a nivel global, respetando las normas, objetivo y principios de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en particular, el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y la implementación continua y sostenida de los compromisos que se derivan de la misma. Es nuestro deber como lideres gubernamentales y como ciudadanos del mundo proteger nuestro planeta, proteger nuestro hogar.

Exhortamos que en diciembre en París hagamos historia. Hagamos justicia por nuestro planeta.



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