Sobre la manera de evaluar, destacó que en el PECC, que realiza la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) y 13 secretarías de Estado, se proponen acciones en cada una y “una de las cosas que aparecen es una evaluación de los municipios más vulnerables en México”.

Se puede decir que hay tres grandes problemas que construyen la vulnerabilidad de los municipios. La primera obedece a carencias económicas y la falta de conocimiento; por eso “tenemos que hacer estudios en específicos”. La segunda es por la pérdida de biodiversidad, “particularmente bosques, y nos estamos arriesgando a sufrir deslaves, inundaciones y todos estos peligros que menciona el IPCC”. La tercera “es la falta de instrumentos para enfrentar estos problemas”, detalló.

De ahí que se esté empujando para impulsar un programa de adaptación al cambio climático, explicó Conde Álvarez, luego de que el 31 de marzo pasado el Grupo de Trabajo II hiciera pública su contribución al Quinto Reporte de Evaluación del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Sobre este reporte señaló que para países como México, en vías de desarrollo, “este es un reporte fundamental, porque nos está diciendo qué impactos tenemos por un cambio climático ya observado. Se propone la manera de evaluar nuestra vulnerabilidad actual y se discute cómo reducirla, para que en un cambio climático futuro los impactos sean menores”.

De acuerdo con Wendy García Calderón, secretaria técnica de la presidencia del Centro Mario Molina, para garantizar proyectos de mitigación de gran impacto en el país “se necesita que haya un financiamiento internacional o recursos internacionales que le permitan a los países en desarrollo realizar muchas de las medidas que hasta ahora son inviables económicamente”.

QUÉ NOS ESPERA

Los impactos por eventos extremos que augura el IPCC tienen que ver con ondas de calor, sequías, inundaciones, ciclones e incendios forestales, lo cual revela una significante vulnerabilidad. Entre los impactos proyectados se prevé que los cambios en los sistemas hidrológicos continúen, afectando a la biodiversidad, los ecosistemas costeros y la producción agrícola.

Para México se señala que en gran parte del país, excepto la zona tropical del sur, se prevé una disminución en el suministro de agua para las zonas urbanas y de riego. Esta baja disponibilidad se debe actualmente a la combinación del cambio climático, una creciente demanda y a la trasferencia de este líquido a las zonas urbanas, lo que puede agudizarse en el futuro.

También se proyecta un incremento en la severidad de las sequías en el noroeste de México, lo que puede generar más plagas y una disminución de la cobertura vegetal; se estiman amenazas a los ecosistemas costeros, el aumento de un metro en el nivel del mar, lo cual daría como resultado la pérdida de 20% de los humedales y manglares de Tamaulipas y hasta 95% de estos sistemas de Veracruz.

Además se estima que las tierras dedicadas a maíz de temporal tendrán una disminución de rendimientos de 6.2% a 3% en el 2050. También se espera la pérdida de diferentes razas de maíz para el 2030 y “estos impactos podrían afectar los precios de los alimentos, su acceso, y con ello, la seguridad alimentaria”, sostuvo Conde Álvarez.

QUÉ HACE MÉXICO

El gran acierto que tiene el país es el PECC, señaló, pues se está desarrollando por voluntad, “porque como país en vía de desarrollo no tenemos obligación. Sin embargo, hemos presentado la Estrategia Nacional de Cambio Climático y tenemos una ley, con ideas y propuestas para bajar las emisiones y tener energías más limpias”.

Destacó que el eje de educación para atender el problema es muy importante. “Creo que hace 20 años los jóvenes no habían oído de este tema y ahora ya en la primaria y secundaria se están dando estas discusiones. Por eso en el PECC hay una actividad específica de incluir en los programas de la SEP temas para los jóvenes, para que puedan ver cuál podría ser su participación individual y colectiva”.

En una opinión emitida -cuando el Grupo I informó sus resultados vía Internet- el Premio Nobel de Química, Mario Molina, sostuvo que “es imperativo instruir a las audiencias en todo el mundo sobre la importancia de estos hallazgos científicos y sobre la seriedad de la amenaza (…) el cambio climático es real, sus impactos son duraderos y la humanidad puede minimizar y prepararse para sus consecuencias”.

Para el investigador es importante comprender que este es un problema ocasionado por los humanos, y que como tal la solución debe emanar desde la sociedad. Esto se traduce en la disminución del uso de combustibles fósiles, en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, transitar hacia alternativas bajas de carbono y procurar un acuerdo internacional en la materia, como parte de un esfuerzo global.

ESTA SEMANA, EL INFORME SOCIOECONÓMICO

En los próximos días, saldrá la tercera parte del reporte del IPCC, que hace referencia a la parte técnica y a los aspectos socioeconómicos de las medidas para reducir o eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Lo que necesitamos para evitar los peligros del cambio climático es la aplicación de fuertes instrumentos de política pública”, dice Thomas Sterner, de la Universidad de Gothenburg y coordinador del reporte que se publicará.

Un instrumento potencial sería que los emisores de CO2 pagaran de acuerdo con su cantidad de emisiones (en la mayor parte de los países prácticamente no hay costo por emitir CO2).

“Un costo de 0.15 dólares por kilo de CO2 sería suficiente”, de acuerdo con Sterner. (Redacción)



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