Un grupo de investigadores del Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva de la Universitat de València, liderado por el profesor Antonio Camacho, está estudiando los principales tipos de zonas húmedas ibéricas para conocer su potencial como sumidero de carbono y, de esta manera, poder mejorar su gestión y reforzar su acción en la mitigación del cambio climático.

Este trabajo, que se ha desarrollado en colaboración con la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente, se ha financiado al 50% por la Universitat de València y la Fundación Biodiversidad con un total de 59.000 euros. Además, la investigación continuará a lo largo de 2015 mediante un proyecto que evaluará los principales factores que afectan la capacidad de secuestro de carbono de estos ecosistemas.

El profesor Antonio Camacho subraya que los análisis ya realizados en este proyecto, denominado Carbonsink, han demostrado la importancia de la conservación del buen estado ecológico de los humedales para “garantizar su su rol en la captación de carbono atmosférico, así como para reducir las emisiones de metano, un gas que tiene una capacitado de efecto invernadero todavía mucho más potente que el CO2”.

La investigación de la Universitat de València también ha identificado factores clave en la regulación del ciclo del carbono en las zonas húmedas, como por ejemplo la temperatura, la salinidad del agua, el nivel de inundación y la concentración de elementos que tienen la capacitad de actuar como abonos. Algunos de estos, como apunta Camacho, “pueden ser modificados, de varias maneras, con buenas prácticas de gestión y restauración que mejoran el estado de conservación de los ecosistemas y que, paralelamente, ayudan al secuestro de carbono atmosférico para mitigar el cambio climático”. El proyecto que se empieza a desarrollar este mes, Carbopractic, hará el seguimiento de estas variables y permitirá diseñar ajustes con modelos de gestión medioambiental.

Carbosink se ha centrado en dos de los tipos de zonas húmedas más extendidos en la península Ibérica. En primer lugar, los marjales costeros -uno de los ecosistemas valencianos más característicos- y, en concreto, las de los Moros y del Parque Natural de Pego-Oliva. Y, en segundo, las lagunas salinas, entre las cuales se escogieron algunas de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. De hecho, estas se encuentran entre las zonas húmedas dde interior más relevantes y son paradigma peninsular en el contexto europeo. A su vez, han sido también seleccionadas porque la salinidad, tal como se ha demostrado, puede jugar una función clave en la regulación de la emisión de metano.

BIOLÓGICAMENTE MUY ACTIVOS

Las zonas húmedas se encuentran entre los ecosistemas biológicamente más activos del planeta y, a pesar de su superficie relativamente pequeña en comparación con otros tipos de espacios naturales, tienen un papel fundamental en los ciclos biogeoquímicos a escala planetaria y, en consecuencia, su conservación y buenas formas de gestión pueden ayudar en la mitigación del cambio climático 

El grupo de Limnología del Institut Cavanilles de Biodiversidad i Biologia Evolutiva de la Universitat de València tiene una dilatada trayectoria en el estudio de la ecología de los ecosistemas acuáticos y en este grupo, el profesor Antonio Camacho y su equipo centran sus investigaciones en los patrones ecológicos que gobiernan el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos, así como también de la biodiversidad que estos albergan.

 



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