La llamada Gran Barrera de Coral, una zona que alberga 400 tipos de coral, 1.500 especies de peces y 4.000 variedades de moluscos, puede sufrir daños irreparables en los próximos años si no se adoptan medidas para reducir las emisiones del CO2 y el calentamiento global.

“Está claro que un fracaso en la adopción de medidas no es una opción”, alertó Ove Hoegh-Guldberg, quien ha contribuido en el informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (ICCP) de la ONU presentado hoy en Japón.
En una intervención en Sidney, Hoegh-Guldberg advirtió del riesgo de que la mitad del coral desaparezca en los próximos 27 años si no se contiene el calentamiento global.

El biólogo marino de la Universidad de Queensland explicó que Australia ha experimentado un aumento de la temperatura de casi un grado en el último siglo y que en los próximos cien años el país tendrá otro incremento de más de cinco grados.
Hoegh-Guldberg calificó como “muy, pero muy escasas” las perspectivas de la Gran Barrera de Coral, declarada Patrimonio de la Humanidad, si la temperatura media aumenta en dos grados centígrados.

La Gran Barrera de Coral empezó a deteriorarse a partir de 1990, cuando se detectó el primer descenso en su crecimiento y una menor calcificación en los corales.

Según el Instituto Australiano de Ciencias Marinas, la caída del crecimiento de la superficie coralina se debe al doble impacto provocado por el calentamiento del agua del mar y el aumento de su acidez por la mayor presencia de dióxido de carbono en la atmósfera.

El Gobierno australiano aprobó en diciembre un proyecto minero en la zona de la Gran Barrera de Coral, cuyos detractores alertan que llevará a Australia a generar más CO2 cada año que Dinamarca y Portugal juntos.



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