La paralización de los transportes y de buena parte de la actividad industrial global que ha producido la crisis de la COVID-19 supondrá un descenso aproximado del 6% de las emisiones de CO2 este año, algo insuficiente para frenar el cambio climático, vaticinó la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El lustro más cálido

El secretario general del organismo, Petteri Taalas, lanzó esta advertencia al presentar el informe con el que la OMM celebró el Día de la Tierra, en el que se confirmó que el lustro 2015-19 fue el más cálido del que se tiene registro, con una temperatura media global 1,1 grados superior a la de la era preindustrial.

“La caída de emisiones, desafortunadamente, será a corto plazo, y probablemente se regresará a las cifras anteriores el próximo año, o incluso podría haber un repunte de la contaminación”, subrayó.

El máximo responsable de la OMM, agencia dependiente de Naciones Unidas, apuntó que en todo caso la actual crisis podría tener algún efecto positivo en la lucha contra el cambio climático, al mostrar a la comunidad internacional que se puede trabajar conjuntamente por un interés común y de urgente resolución.

“El COVID-19, espero, enseñará al mundo la importancia de los esfuerzos internacionales ante grandes retos”, subrayó, matizando que mientras la pandemia es un problema “a corto plazo y con efectos económicos que durarán varios años”, el cambio climático es una emergencia mucho más duradera.

Calentamiento global

Los análisis y predicciones de la OMM se han realizado con datos recopilados de diversos observatorios en el británico Centro Hadley, y vaticinan nuevos aumentos de la temperatura mundial en los próximos años, más rápidos en la superficie terrestre que en la marina, así como en las latitudes más septentrionales.

El informe añade que desde los años 80 cada década ha sido más cálida que la anterior, y que el último lustro tuvo una temperatura media 0,2 grados superior a la de los cinco años previos (2010-14).

La concentración de CO2 también fue un 18% más alta entre 2015 y 2019 que en los cinco años anteriores, y la OMM advierte que el dióxido de carbono permanece en la atmósfera y los océanos durante siglos, por lo que “el mundo está abocado al cambio climático, con independencia de cualquier reducción transitoria de las emisiones”.

De hecho, pese a la actual bajada en la contaminación, la concentración de CO2 en la atmósfera sigue aumentando incluso en estos meses de paralización industrial y confinamientos, como han mostrado mediciones de observatorios designados como el de Mauna Loa (Hawai, EEUU) o el de Izaña (Tenerife, España).

Crisis sanitarias como la COVID-19

En un momento de gran preocupación global por las emergencias sanitarias, OMM recuerda que el efecto invernadero contribuye a desastres naturales tales como lluvias torrenciales e inundaciones, que abonan el terreno para la aparición de epidemias de enfermedades como el cólera.

En aquellos países donde esa enfermedad es endémica, se estima que 1.300 millones de personas están en riesgo de contraerla, subraya el informe, que también advierte de los efectos que el cambio climático causa en la escasez de alimentos o en las olas de calor, “el riesgo meteorológico más letal en el pasado lustro”.

El organismo recalca en ese sentido que el 30% de la población mundial vive en zonas cuyas condiciones climáticas generan temperaturas potencialmente mortales durante al menos 20 días al año.

Fuente: Cristina Yuste / EFE VERDE,

Artículo de referencia: https://www.efeverde.com/noticias/crisis-covid-calentamiento-global/,



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