El presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Juan José Nava, son «demasiado ambiciosos y alejados de las posibilidades reales de la industria europea». Así lo explicó a los parlamentarios durante su comparecencia esta semana ante la Comisión Mixta Congreso-Senado para el estudio del Cambio Climático.

Nava basó su explicación en un informe realizado por Garrigues Medio Ambiente a propuesta de la CEOE, que evalúa distintos escenarios en función del precio que se fije por derecho de emisión por tonelada de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

De acuerdo a ese análisis, con un escenario de precio de CO2 a 35 euros por tonelada como hipótesis intermedia, el coste agregado para las empresas aumentará a 4.070 millones de euros, que se traducen en unas emisiones directas de 100,6 millones de toneladas. Esa cifra representa el 69 por ciento del resultado de explotación agregado de los sectores incluidos en el régimen de comercio de emisiones.

Esos sectores industriales afectados por la revisión de la Directiva de comercio de Emisiones de 23 de enero de 2008 de la UE incluye siderurgia, refino, química, pasta, papel y cartón, cemento, cal, azulejos y baldosas y ladrillos y tejas, vidrio hueco y fritas cerámicas. En total, su facturación global es cercana a los 67.349 millones de euros y genera un empleo directo de unas 122.500 personas, el 3,67 por ciento de la población activa del sector industrial en España en 2008.

Sobre este análisis, el director de Medio Ambiente de la CEOE subraya que con este sistema el sector productivo español sufriría una importante reducción de empleo, de dividiendo a los accionistas y de reducción del crecimiento económico estimado en un tercio cada uno.

Por otro lado, señaló que una aplicación inadecuada del mecanismo de Comercio de Derechos de emisiones en la Unión Europea, podría traducirse en una presión tal a la industria que puede inducir al cierre de empresas o a su instalación en países ajenos al bloque comunitario (deslocalización).

Liderazgo con límites

Asimismo, Nava señaló que la UE «debe tener liderazgo» pero añadió que éste «tiene un límite» al considerar un riesgo «sacrificar a la industria europea en una utopía que no lleva a ningún lado». «Tenemos un gran problema para luchar contra las causas (del cambio climático)», lamentó el representante de la CEOE, que subrayó que China «ya se ha convertido en el primer emisor» de gases contaminantes porque ha desarrollado su economía con base en el carbón.

También calificó de «irreales» los objetivos propuestos por la Directiva comunitaria y añadió que la obligación de la CEOE es «alertar de algo que se está construyendo sobre algo que aún no se ha conseguido».

«Hoy España, en base a su tecnología, no puede reducir más», dijo, en alusión a la reducción de las emisiones del sector industrial español en un 20 por ciento con respecto a las emisiones de 1990. En ese sentido, advirtió que en las negociaciones de los Veintisiete, que culminana esta semana en Bruselas, será «muy importante para España» un cambio de base en el cómputo de las emisiones, y recomendó que se tengan en cuenta las emisiones per cápita. «La CEOE no estaría a gusto si la base de cómputo vuelve a retrotraerse a 1990, y España (industria), tampoco», remachó.

Por otra parte, Nava dijo que, en su opinión, el tema de las subastas de emisiones es «atractivo» para los gobiernos, porque «es un impuesto más», de cuya recaudación se prevé destinar el 50 por ciento a la investigación sobre el cambio climático. «Eso es sospechoso, porque, ¿y el 50 por ciento restante?», reflexionó.

Miedo a la subasta de emisiones

Sin embargo, afirmó que no tiene duda de que el Gobierno de España apoye «todo lo que sea en beneficio de la industria española», pero insistió en que en la CEOE tiene «mucho miedo» sobre el nuevo sistema. El presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la CEOE dijo que los derechos de emisión supondrán «un sobrecoste» y eso podría reducir la actividad industrial de tal forma que la empresa que pueda «se irá de España», país que, «aún está necesitado de inversión». Si bien, Nava constató que «es preciso actuar ya contra el cambio climático» y valoró que se están poniendo en marcha «medidas positivas para la industria» como el búsqueda del ahorro y la eficiencia energética o la inversión en investigación, desarrollo e innovación en ese campo. «Europa necesita una política ilusionante, donde el desarrollo sostenible se convierta en una oportunidad para los europeos, donde se apueste por nuestra capacidad de resolver el reto que tiene planteado la humanidad contra el cambio climático, donde se apueste por el desarrollo de infraestructuras, tecnologías y formas de vida de los ciudadanos mejores, y a la vez más eficientes y sostenibles, tanto dentro de Europa como fuera de nuestras fronteras», concluyó.



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