Grandes reducciones de las emisiones de carbono negro pueden mejorar la salud respiratoria, reducir los ingresos hospitalarios y los días perdidos en el trabajo debido a enfermedad, indica la evaluación, cuya Secretaría es proporcionada por el Instituto Ambiental de Estocolmo. Se estima que, en promedio, se podrían evitar en el mundo cerca de 2.5 millones de muertes prematuras por contaminación del aire al año para el 2030.

Los científicos participantes en la evaluación, coordinada por las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), destacan también las numerosas oportunidades en salud pública y seguridad alimentaria, más allá de las relacionadas con la lucha contra el cambio climático.

Una gran reducción del ozono a nivel del suelo también podría contribuir a reducir los daños a cultivos equivalentes a entre un uno y un cuatro por ciento de la producción anual mundial de maíz, arroz, soja y trigo.

Los investigadores, sin embargo, también subrayan el hecho de que, si bien la acción rápida sobre el carbono negro y el ozono troposférico podría desempeñar un papel clave en limitar en el corto plazo el impacto en el clima, una acción inmediata y sostenida para reducir el CO2 es crucial si se quiere limitar el incremento de la temperatura a largo plazo.

La acción combinada sobre los forzadores del clima de corta duración y sobre los gases de efecto invernadero de larga vida es la que mejorará las posibilidades de mantener, durante todo el siglo XXI, el incremento de temperatura por debajo del objetivo de dos grados.

Los hallazgos, dados a conocer durante una reunión de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en Bonn, Alemania, han sido recopilados por un equipo internacional de más de 50 investigadores presidido por Drew Shindell, de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA).

Respuesta de las naciones

Achim Steiner, Subsecretario General y Director Ejecutivo del PNUMA, dijo: "ahora hay razones claras, sólidas, abundantes y convincentes para reducir los niveles de contaminantes como carbono negro y el ozono troposférico, junto con el metano: su creciente contribución al cambio climático es sólo una de ellas".

"Esta evaluación pone de manifiesto cómo la ciencia sobre los forzadores de clima de corta duración ha evolucionado a un nivel de madurez que ahora requiere y demanda una respuesta política firme de las naciones. Los expertos destacan cómo un pequeño número de medidas para la reducción de emisiones – como por ejemplo las dirigidas a la recuperación de metano en los sectores del carbón, el petróleo y el gas, o al suministro de estufas de cocinar de combustión más limpias; las trampas de partículas para vehículos diesel y la prohibición de la quema a cielo abierto de residuos agrícolas – ofrecen beneficios importantes para la salud pública, la agricultura, la economía y el medio ambiente", agregó.

La Evaluación Integrada del Carbono Negro y el Ozono Troposférico del PNUMA y la OMM sugiere que la acción podría ser catalizada no sólo a través del proceso de la convención de la ONU sobre el clima, sino también a través de, por ejemplo, el fortalecimiento de los acuerdos nacionales y regionales sobre la calidad del aire.

Michel Jarraud, Secretario General de la OMM, dijo: "la mayor atención para combatir el cambio climático se centra en la reducción del principal gas de efecto invernadero, el CO2. Sin embargo, en los últimos años ha quedado claro que una gama de otros contaminantes, como el carbono y el ozono troposférico, están agravando el problema".

Drew Shindell, del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, dijo: "este informe ha arrojado luz sobre la complejidad de los efectos de calentamiento y enfriamiento de una variedad de contaminantes y utiliza la ciencia para demostrar que existen medidas claras y concretas que se pueden implementar para ayudar a proteger el clima global a corto y medio plazo".

"Tal vez, el vínculo entre las emisiones de metano y la formación de ozono troposférico sea el más intrigante. El metano es un poderoso gas de efecto invernadero por derecho propio, pero se ha comprobado que también está provocando un mayor calentamiento global al contribuir a la formación de importantes niveles de ozono troposférico- de hecho, más de lo que se suponía anteriormente. La situación "ganar-ganar" en este caso es evidente al limitar el cambio climático y mejorar la calidad del aire y, como resultado de esta evaluación, las formas para lograrlo se han vuelto mucho más claras", agregó.

Los contaminantes evaluados

El carbono negro es un componente importante del hollín y se forma por la combustión incompleta de combustibles fósiles, madera y biomasa. Las principales fuentes son las emisiones de los automóviles y camiones, estufas para cocinar, incendios forestales y algunas instalaciones industriales.

Afecta el clima al interceptar y absorber la luz del sol y oscurece la nieve y el hielo cuando se deposita, a la vez que influye en la formación de nubes. También es un peligro para la salud.

El ozono troposférico es un componente principal del smog urbano, es un poderoso gas de efecto invernadero y de contaminantes atmosféricos nocivos para la salud humana y los ecosistemas.

Su concentración se ha triplicado en el hemisferio norte en los últimos 100 años, lo que lo convierte en el tercer gas de efecto invernadero más importante a nivel mundial.

Medidas para reducir el carbono negro y el ozono a nivel del suelo

En la evaluación del carbono se identificó un conjunto de nueve acciones, que podrían aplicarse el día de hoy en su totalidad, incluyendo:

  • Filtros de partículas diesel para los vehículos como parte de las normas sobre emisiones combinadas de vehículos y combustibles;
  • Sustitución de las estufas de leña en los países desarrollados con estufas de pellets y calderas que utilicen combustible de madera reciclada y serrín;
  • Estufas de quema de biomasa con tecnologías limpias para cocina y calefacción en los países en desarrollo;
  • La prohibición de quema a cielo abierto de residuos agrícolas;
  • Sustitución de los hornos tradicionales de ladrillos por hornos de eje vertical y hornos Hoffman.

Para hacer frente al ozono superficial, se identificó un conjunto de siete acciones, que dependen de abordar las emisiones de metano, incluyendo:

  • El fomento del compostaje y otras medidas para reducir los residuos orgánicos que van a los rellenos sanitarios o vertederos;
  • La actualización de las obras de tratamiento de aguas para incluir la recuperación de gas;
  • Medidas para reducir las emisiones de metano procedentes de las industrias del carbón, petróleo y gas, incluyendo el corte de fugas de tuberías de gas de larga distancia, la promoción de la digestión anaeróbica de estiércol del ganado bovino y porcino;
  • La aireación intermitente de los campos de arroz continuamente inundados.


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