El incremento de las temperaturas es imposible de parar

P. ¿Qué son las olas de calor de las que tanto se habla?

R. La verdad, no existe una definición exacta. Nosotros, desde el punto de vista de la salud, las describimos como un día en el que se supera una determinada temperatura umbral. Pero, obviamente, estas cifras no son las mismas en todas las partes del territorio -que es lo que se pensaba hace unos años-, sino que varían. Depende, entre otras cosas, de la habituación al calor de las personas. No es lo mismo 40 grados para alguien de Sevilla, que está habituado a estar a esa temperatura, que para alguien que vive en A Coruña, donde en la temporada estival no se superan los 28 o 30 grados.

P. ¿Cómo se calculan estas temperaturas umbral?

R. Recogemos los datos térmicos de todos los días de los últimos 15 años en un determinado lugar, y la mortalidad diaria de ese sitio para el mismo periodo. Luego mediante técnicas estadísticas determinamos a partir de qué temperatura la mortalidad se comporta de manera anómala.

P. ¿Es posible morir de calor?

R. Sí, pero no es lo más común. Normalmente cuando hablamos de mortalidad atribuible a las altas temperaturas, no son muertos por golpes de calor, esos son muy pocos, sino que son personas que tienen otras patologías de base. Por ejemplo, para un anciano con un problema cardio-vascular una ola de calor puede ser mortal. Por eso nunca hablamos de mortalidad debida al calor, sino de un exceso de mortalidad atribuible a las altas temperaturas.

P. ¿Es más peligroso el calor en ciudades muy contaminadas?

R. Bueno, lo que es más peligroso es la contaminación. El aire contaminado que expulsan los coches de las grandes urbes contiene una serie de particulas que quedan suspendidas. Hay estudios que han demostrado que estas partículas conocidas como Pm, y en concreto las Pm 2,5, son mucho más dañinas en una ola de calor.

P. En 2016 vivimos cuatro olas de calor. En lo que llevamos de 2017 llevamos dos y todavía no ha comenzado agosto ¿En el futuro serán cada vez más frecuentes estos fenómenos?

R. No podemos calcularlo con exactitud, pero la tendencia nos indica que sí. La atmosfera cada vez retiene más temperatura, ya que el CO2 no permite que la energía que nos llega del sol vuelva al espacio. Esto favorece que los fenómenos meteorológicos sean cada vez más extremos, por lo que las olas de calor serán cada vez más frecuentes y más intensas. Se calcula que la temperatura media de la tierra aumentará dos grados en los próximos cien años, pero hay que tener en cuenta que este aumento no es lineal, sino que se dará en picos. Así que nos enfrentaremos a períodos en los que encadenaremos olas de calor, con temperaturas muy altas, y a olas de frío con temperaturas muy bajas.

P. ¿Cuando habla de un aumento de dos grados, se refiere a que en Madrid en verano pasaremos de estar a una media de 28 grados para estar a 30?

R. No exactamente, cuando se habla de un aumento de dos grados es la temperatura media de toda la Tierra, pero el planeta tiene mar y suelo. Lo malo de esto es que el agua tiene un calor específico muy alto -la cantidad de calor que tienes que aplicar para calentar un gramo de agua-. Por lo tanto, si el agua aumenta 2 grados su temperatura, en el suelo habrá un aumento de al menos 6 grados. En Madrid se calcula que la temperatura media en el verano pasará de 28,8 grados a 36, es decir ocho grados más, alcanzaríamos la temperatura que hay ahora en Las Vegas, que está en el desierto.

P. ¿Podemos dar marcha atrás?

R. No. El aumento de temperaturas es imparable. Aunque a partir de este momento redujéramos las emisiones de CO2 a cero, para que las temperaturas volviesen a los niveles anteriores tendrían que pasar miles de años. Lo que sí podemos hacer es decidir si queremos que este aumento sea moderado, o seguir a este ritmo.

P. ¿Que opinión le merecen las declaraciones del presidente de los Estados Unidos cuando asegura que el cambio climático y el calentamiento global son “inventos” y decide abandonar los Acuerdos de París?

R. El cambio climático ya está aquí, eso es innegable. Y tampoco se pueden rechazar las evidencias. Tú quemas carbón, como combustible fósil, con oxígeno y emites CO2 a la atmósfera. Si sigo quemando combustibles fósiles seguiré emitiendo CO2 y favoreciendo el calentamiento global. Los Acuerdos de París no son la panacea -recogen un aumento de dos grados de la temperatura media-, pero eso siempre es mejor que los ocho grados a los que nos estamos viendo abocados si no tomamos medidas.



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