El objetivo de los Años Europeos es sensibilizar a la opinión pública sobre determinados temas, fomentar el debate y cambiar las mentalidades. Con frecuencia, en los Años Europeos se concede una financiación extraordinaria para proyectos que abordan el tema especial de dicho año. 

A continuación le exponemos 15 cosas que quizá no sepa sobre la cooperación de la UE al desarrollo en 2015:

1. La ayuda de la UE se centra en los países que más la necesitan

La ayuda de la UE al desarrollo beneficia a unos 150 países de todo el mundo, desde Afganistán hasta Zimbabue. Pero, en los últimos años, varios países en desarrollo han experimentado un fuerte crecimiento económico que les ha permitido reducir la pobreza.

Por eso, a partir de 2014, la UE ha empezado a eliminar las ayudas directas a algunos grandes países como la India y a otros como Malasia o muchos países latinoamericanos. Este proceso se denomina “graduación”. En cambio, nos centraremos cada vez más en los lugares más pobres del mundo. En el período 2014-2020, alrededor del 75% de las ayudas se destinará a estos países, que además se ven frecuentemente afectados por graves conflictos o catástrofes naturales que hacen a sus ciudadanos especialmente vulnerables. La UE es, por cierto, el único donante mundial que ayuda a todos los países frágiles o víctimas de conflictos. 

2. La UE contribuye a mejorar la vida de millones de personas.

En 2000, los países de todo el mundo acordaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que deben alcanzarse en 2015. Van desde reducir a la mitad el número de personas que viven en situación de pobreza extrema hasta detener la propagación del VIH/sida y dar enseñanza primaria a todos los niños. En aquellas negociaciones la UE ejerció un papel de liderazgo.

En la última década, gracias a los fondos de la UE, casi 14 millones de alumnos empezaron clases de enseñanza primaria, más de 70 millones de personas consiguieron tener agua potable de mejor calidad y más de 7,5 millones de partos contaron con la asistencia de personal sanitario cualificado, lo que salvó las vidas de muchas madres y recién nacidos.

Son tan solo algunas de las formas en que la UE contribuye a alcanzar los objetivos. Pero aun habrá que hacer más para que la pobreza pase a la historia. 

3. La ayuda de la UE es transparente: saber adónde va el dinero es fácil.

La UE ha figurado repetidas veces entre los donantes de ayuda más transparentes. Informar sobre el importe y el destino de las ayudas no solo permite a los contribuyentes comprobar que su dinero se utilice con cordura, sino que evita que se solapen varios donantes y contribuye a combatir la corrupción y el uso indebido de fondos.

Hay varias herramientas que permiten averiguar adónde va el dinero de la UE. El Explorador de la Ayuda de la UE (https://euaidexplorer.jrc.ec.europa.eu) permite acceder fácilmente a información completa y exacta de lo que hacen los donantes en todo el mundo. El Sistema de Transparencia Financiera de la Comisión Europea indica quién recibe cada año financiación de la Comisión. (http://ec.europa.eu/budget/fts/about_en.htm).

4. Para prevenir el fraude y la corrupción, la ayuda de la UE se somete a inspecciones y auditorías periódicas.

Para asegurarse de que las cuentas estén en orden, los programas de la UE se someten a auditorías independientes y periódicas. Si hay sospechas de fraude o corrupción, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude puede perseguir los casos que llegan a su conocimiento. La Comisión Europea y las delegaciones de la UE en los países beneficiarios supervisan y controlan los proyectos y programas que financian, por ejemplo mediante visitas periódicas. Además, para comprobar los resultados de la financiación de la UE, hay expertos externos que visitan los proyectos. 

5. Juntos, la UE y sus países miembros son los donantes más generosos del mundo de ayuda oficial al desarrollo.

La Unión Europea, junto con sus países miembros, es el mayor donante de ayudas del mundo. En 2013 suministró más de la mitad de la ayuda pública o "ayuda oficial al desarrollo" tal como la define la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Juntos, en 2013 la UE y sus países miembros destinaron 56.500 millones de euros a ayudar a los países de todo el mundo en su lucha contra la pobreza.

Durante la crisis económica, algunos países miembros recortaron las ayudas al desarrollo. Pero ahora los importes totales parecen aumentar de nuevo, aunque por debajo de los niveles que Europa había prometido.

Más sobre las cifras de la ayuda al desarrollo: http://europa.eu/rapid/press-release_IP-14-388_es.htm.

6. Los países en desarrollo influyen mucho en cómo se gasta la ayuda de la UE, adónde va y a qué se destina.

Puede encontrarse más información sobre este principio, denominado "propiedad nacional", en el "Programa para el cambio" de la UE. El texto también explica cómo en el futuro la ayuda europea se centrará más en determinados sectores como la gobernanza, la democracia, los derechos humanos, la salud o la educación, sin olvidar la agricultura y la energía. 

7. Para llevar a cabo sobre el terreno sus proyectos de desarrollo, la UE recurre a organizaciones con la experiencia adecuada.

La UE concede a menudo ayuda financiera a organizaciones no gubernamentales locales: desde una asociación local de abogadas que contribuye a hacer valer los derechos de las mujeres hasta conocidas organizaciones internacionales (como Amnistía Internacional) para que defiendan los derechos humanos. Con ello queremos garantizar que se encarguen de aplicar los fondos de la forma más eficaz quienes mejor conocen los países y son expertos en cada campo. Pero también contamos con socios muy experimentados en organizaciones de las Naciones Unidas (como UNICEF o FAO) y en las agencias de desarrollo de los países miembros de la UE

8. A la hora de planificar su cooperación con los países socios, la UE cuenta con las organizaciones de la sociedad civil.

Al elaborar sus programas, la UE no solo trabaja con los gobiernos, sino que también se asegura de que participen en los debates las organizaciones de la sociedad civil. Pueden ser desde organizaciones no gubernamentales hasta sindicatos, pasando por grupos de defensa de los derechos humanos, organizaciones de defensa del medio ambiente, cámaras de comercio, etc. etc. 

9. En torno al 25% de las ayudas de la UE se conceden directamente a los gobiernos para que puedan hacer su trabajo según las prioridades que ellos mismos definen en estrecho diálogo con la UE.

Es lo que se denomina "apoyo presupuestario", y ofrece a los países en desarrollo las herramientas necesarias para responsabilizarse de su propio desarrollo: por ejemplo, reformando y modernizando su sector agrícola o educativo. Al dejar la iniciativa en manos de los gobiernos de los países en desarrollo, la UE apoya directamente las políticas y sistemas propios de cada país para que los resultados sean duraderos.

Pero, al mismo tiempo, la UE vincula el apoyo presupuestario a un constante diálogo con los gobiernos en el que se abordan temas importantes como la buena gobernanza y la gestión del erario público. Estos intercambios incluyen evaluaciones periódicas de los resultados conseguidos a la hora de reducir la pobreza y conseguir un desarrollo sostenible.

10. La UE tiene un total de 139 delegaciones y oficinas repartidas por todo el mundo, más que cualquier país miembro de la UE. Y, sin embargo, su ayuda exterior representa menos de una décima parte de su presupuesto.

El importe total de la UE para ayuda exterior fue de 14.860 millones de euros en 2013, equivalentes a alrededor del 9% del presupuesto global de la UE. Eso quiere decir que sacar a la gente de la pobreza en todo el mundo gracias a la ayuda europea le cuesta a cada ciudadano ocho céntimos diarios como máximo.

11. En muchos países, la UE y sus países miembros se ponen de acuerdo para trabajar de forma coordinada y sin repetir esfuerzos.

Hemos lanzado en más de 40 países la denominada "programación conjunta". Consiste en que la UE y los países miembros evalúan conjuntamente cuáles son los principales problemas y desafíos que se le plantean a un país en desarrollo. A continuación definimos los sectores en los que hay que concentrarse antes de elaborar un marco común para nuestro trabajo. Cada donante pone sobre la mesa sus puntos fuertes, conocimientos técnicos y ventajas comparativas para que después pueda decidirse cómo se reparte la tarea.

En la medida de lo posible, el gobierno del país beneficiario asume un papel de liderazgo, de modo que se atienda a su propia planificación y estrategia de desarrollo. Todos los donantes siguen aplicando sus propios programas, pero dentro de una respuesta conjunta. En la programación conjunta también pueden participar donantes ajenos a la UE. 

12. La UE se esfuerza por que su trabajo en áreas como el comercio y las finanzas, la agricultura, la seguridad, el cambio climático o la migración ayude a superar la pobreza en los países en desarrollo.

Es lo que llamamos "coherencia política para el desarrollo". Mucho de lo que hacen la UE y sus países miembros en todos esos campos tiene que ver con el desarrollo. Por ejemplo, la UE abre cada vez más el gran mercado único europeo a los países en desarrollo, lo que genera para ellos crecimiento económico y puestos de trabajo. Pero la UE también tiene acuerdos con una serie de países para combatir las talas ilegales y garantizar que la madera importada a Europa se haya obtenido legalmente.

Otro ejemplo es la legislación de la UE para hacer más transparentes los acuerdos comerciales en las industrias extractivas. 

Todos los pagos a los gobiernos de más de 100.000 euros por parte de grandes empresas europeas del sector extractivo y de la explotación del bosque primario deben hacerse públicos. Esto da a la sociedad civil de los países con muchos recursos naturales (petróleo, minerales, etcétera) la información necesaria para exigir a sus gobiernos que rindan cuentas de los ingresos obtenidos por su explotación. 

13. La ayuda humanitaria y la cooperación al desarrollo de la UE no son lo mismo, pero van de la mano.

La ayuda humanitaria contribuye a salvar vidas rápidamente en situaciones de crisis y a atender las necesidades básicas: suministrar alimentos, dar refugio o prestar asistencia médica en caso de conflicto o catástrofe natural. 

La ayuda al desarrollo apoya a los países a medio y largo plazo para que puedan superar la pobreza y alcanzar un crecimiento económico sostenible que beneficie a todos los sectores de la sociedad. Para garantizar que el paso de la ayuda de urgencia a la ayuda al desarrollo discurra sin problemas, la UE pone todo su empeño en vincular ambas entre sí.

Pero vamos aún más allá: muchos países sufren crisis recurrentes, por ejemplo debidas al cambio climático. Los expertos en desarrollo y ayuda humanitaria deben colaborar para hacer más resistentes las sociedades de estos países. 

Para eso puede ser necesario reforzar la preparación de un Estado ante situaciones de emergencia o su sistema sanitario y educativo. O también potenciar los mercados de productos alimenticios y empoderar a las comunidades locales y las personas en su vida cotidiana para que puedan prevenir y gestionar los riesgos con rapidez y superar el impacto de las sequías, la violencia, los conflictos o las catástrofes naturales.

14. Desde 1990 el mundo ha conseguido reducir a la mitad el número de personas en situación de pobreza extrema.

Según la definición internacional, está en situación de pobreza extrema quien tiene para vivir menos de 1,25 dólares al día. Hoy en día están en esa tesitura 700 millones de personas menos que en 1990. A ello ha contribuido a la UE: por ejemplo, ayudando a trazar o reparar más de 87.000 km de carreteras para que las personas puedan transportar mercancías y alimentos en sus países y así fortalecer las economías locales. La UE también ha concedido prestaciones en especie o en metálico a más de 46 millones de personas para garantizar su seguridad alimentaria.

Pero queda mucho por hacer. Hoy en día sigue habiendo 1.200 millones de personas en situación de pobreza extrema, y una de cada ocho sufre desnutrición.

15. Los europeos creemos que tenemos la responsabilidad de ayudar a las personas de los países pobres. Muchos están dispuestos a pagar lo que les corresponda.

Una amplia mayoría de europeos (85%) cree que es importante ayudar a las poblaciones de los países en desarrollo. Así lo indica una reciente encuesta de Eurobarómetro realizada entre 28.000 ciudadanos. También está de acuerdo la mayoría en que luchar contra la pobreza en esos países debe ser una gran prioridad de la UE y en que debemos prestar más ayuda al desarrollo. Una gran mayoría considera que ayudar a los países más pobres también tiene efectos positivos para los europeos.

Una de cada dos personas cree que todos pueden contribuir a la lucha contra la pobreza en los países en desarrollo. Casi la mitad estaría dispuesta a pagar más por alimentos u otros productos de esos países. Los europeos ven en el voluntariado la forma más eficaz de ayuda (75%), seguido por la ayuda oficial de los gobiernos (66%) y la donación a organizaciones de ayuda al desarrollo (63%). 



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