"La Unión Europea está utilizando como moneda de cambio un posible compromiso de reducción de emisiones hasta un 30%, pero esto no es más que un gesto vacío”, afirma Jason Anderson, Responsable de Política Energética y Climática de WWF.

Además Anderson aseguró que "mantener su oferta del 20% supone disminuir el ritmo actual de reducción de emisiones en Europa. Por lo que no sólo dejaría de recibir los beneficios económicos que podría ganar al adoptar reducciones más ambiciosas, sino que también significaría que Europa estaría realizando un esfuerzo aún menor al de Estados Unidos".
                          
Según esta asociación para que Europa cumpla su compromiso de mantener el calentamiento global por debajo de los 2º C, el Consejo tiene que ampliar su objetivo de reducción, al menos, al 30% respecto a los niveles de 1990, con una posibilidad de llegar al 40%, si otros países también aumentan sus esfuerzos.
                          
Además, existen tres grandes trampas legales en los objetivos de la Unión Europea. Como por ejemplo, el concepto de "aire caliente" que hace alusión al exceso de créditos de carbono que se ha otorgado a algunos países bajo el Protocolo de Kioto. La UE cuenta con “aire caliente” dentro de sus propias fronteras, es decir, derechos que podría vender o pasar al periodo posterior a 2012. Y aseguran que no desprenderse de este aire caliente a escala global podría minar los esfuerzos reales de reducción.
                          
                      
En segundo lugar, las normas sobre el cambio en el uso de la tierra y el sector forestal  que Europa está intentando promocionar, incorporan una contabilidad trucada que podría suponer que se descuenten mil millones de toneladas de C02, si se aplicaran globalmente.
                          
                     
Y por último destaca que el "número de créditos de carbono" que está comprando Europa disminuye drásticamente la reducción de emisiones realizadas a nivel interno. Muchos de esos créditos de compensación provienen de proyectos que no son adicionales y se hubiesen desarrollado en cualquier caso,  por lo que no aportan ningún beneficio real añadido a la lucha contra el cambio climático.
                          
El Consejo también está discutiendo  acordar una oferta financiera a corto plazo. Y la ONG asegura que lo pactado no supera lo ya declarado por Europa como su contribución a la financiación climática internacional y, por lo tanto, no llevará a una acción nueva –a no ser que se declare que estos fondos son adicionales. 
                          
Asimismo, Europa no ha explicado cómo pretende contribuir a uno de los principales bloques del acuerdo de Copenhague: la financiación a medio y largo plazo. Ha presentado ofertas vagas, pero sin especificar lo que claramente está dispuesta a pagar. Europa también inició propuestas sobre nuevas formas de recaudar fondos, aunque posteriormente se ha desviado de este debate. Estas nuevas vías incluyen subastas de los créditos de los sectores de la aviación y marítimo, así como subastas de los derechos
de emisión nacionales.
                          
Por último, WWF pide a la UE que clarifique su compromiso respecto al nivel de financiación, que evite los vacíos anteriormente mencionados en sus propuestas actuales y que aumente su objetivo de reducción de las emisiones al 40%.



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