El seminario abordó los impactos ambientales de las actividades agrarias estudiados desde la perspectiva del Análisis de Ciclo de Vida. Esta metodología de evaluación ambiental engloba, dentro de los límites del sistema estudiado, todos los procesos que tienen lugar desde el momento que se extraen los recursos necesarios para fabricar los inputs agrarios (combustibles, semillas, fertilizantes, fitosanitarios) hasta que se llevan a vertedero todos los residuos producidos.
 
El Análisis de Ciclo de Vida (ACV) es una metodología que se conoce como “de la cuna a la tumba”. Es posible realizar el ACV gracias a la recopilación de un inventario de entradas y salidas de materia, energía y emisiones; a la evaluación de los potenciales impactos medioambientales asociados a este flujo y, obviamente, a la interpretación de los resultados. En definitiva, se analiza qué sucede desde el punto de partida con una energía y unas materias primas dadas, hasta que se generan los residuos (que, en su sentido más amplio pueden entenderse como aquello que  no es el producto que se busca, pero que tiene su origen en la actividad desarrollada); residuos que pueden ser emisiones atmosféricas, efluentes líquidos, residuos sólidos, co-productos u otros vertidos.
 
En este seminario se han presentado los resultados que obtuvo el CIEMAT en la evaluación ambiental de cultivos energéticos tanto para producir biocarburantes como para producir biomasa destinada a generar calor o electricidad, con una especial atención puesta en los impactos sobre el cambio climático y en las posibles vías de reducción de estos impactos.
 
Los resultados muestran cómo las actividades que producen mayores impactos están relacionadas con la fertilización nitrogenada de estos cultivos así como con los consumos energéticos en las labores. Así por ejemplo en cuanto a las posibles vías de reducción del impacto sobre el cambio climático pueden plantearse medidas como la optimización de la fertilización; el uso de fertilizantes con inhibidores de producción de N2O; la reducción del número de labores; la optimización en el consumo de combustible en maquinaria; la reducción de emisiones de producción de carburantes; etc.
 
Entre las principales conclusiones, la Dra. Lechón, destaca que los sistemas agrícolas contribuyen de forma importante a las emisiones de gases de efecto invernadero y que el ACV es una metodología eficaz para determinar las etapas de mayores emisiones. Asimismo se puede concluir que, desde una perspectiva de ciclo de vida, los procesos de producción y uso de fertilizantes son la causa más importante de emisiones en los cultivos agrícolas. Además, hay que remarcar que es posible la reducción de emisiones ligadas a la actividad agrícola, en algunos casos introduciendo mejoras en los procesos de producción y en otros con cambios en la propia gestión agrícola (optimización de la fertilización, productos empleados, etc.).
 
Estos seminarios están abiertos a todas las personas que deseen conectarse on line desde cualquier ordenador (de manera gratuita), con la característica de que permite realizar preguntas al ponente que se registran y son contestadas al final de la charla. Precisamente en esta ocasión, fueron numerosas las preguntas interesantes planteadas por las personas que siguieron el seminario.



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