El resultado del estudio, que ha aparecido publicado en la versión on line de la prestigiosa revista Nature, favorecerá el desarrollo de moléculas sintéticas que simulen el efecto del ácido abscísico. De esta forma, este trabajo sienta las bases para identificar estas moléculas en el campo de la resistencia a la sequía.

El investigador del CSIC Pedro Rodríguez Egea, participante del estudio, ha explicado que “estos resultados permitirán en un futuro plantear abordajes fitosanitarios, mediante el diseño de moléculas sintéticas que activen el receptor para que la planta responda al estrés hídrico y puedan ser aplicadas mediante pulverización ante situaciones de sequía”.

La investigación se ha desarrollado por el grupo de investigación dirigido por Pedro Rodríguez en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas y por un equipo de investigadores liderado por José Antonio Márquez, en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular, con sede en Grenoble.

Aba y su “hueco”

Las plantas tienen hormonas de estrés que producen naturalmente y que en condiciones adversas les permiten organizar su respuesta adaptativa. “La  percepción del ABA por estos receptores conduce a la eliminación del freno fisiológico a la respuesta hormonal”, aclara Pedro Rodríguez

Los investigadores han observado que la estructura cristalina presenta una cavidad donde se acomoda el ABA y un canal de entrada a esa cavidad, que permanece abierto en ausencia de ABA. Cuando el ABA entra en la cavidad, PYR1 se “cierra” sobre la hormona, atrapándola y generando además una plataforma de interacción que es capaz de inactivar una molécula de PP2C, las cuales ya no pueden bloquear la respuesta a estrés. “Se pone así en marcha la resistencia a la sequía”, concluye el investigador del CSIC.



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