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Llevamos días viéndolo en la televisión. Un volcán en erupción en la isla canaria de La Palma ha frenado en seco la vida de todos sus habitantes. Una frenada que, paradójicamente, se convierte en una carrera de fondo para recoger los bienes más necesarios o sentimentales y abandonar el hogar. Un hogar que quedará sepultado para siempre por la lava.

Danas, sequías, inundaciones, incendios… y ahora un volcán en erupción. El cambio climático es causante de muchas de las reacciones climáticas adversas que estamos viviendo últimamente. Pero, ¿cómo afecta este volcán en erupción a la crisis climática?

Fue el pasado domingo 19 de septiembre cuando, después de miles de seísmos en la isla de La Palma, cinco bocas escupiendo lava anunciaron la erupción del volcán que trae de cabeza a todo el país. Aplicando la lógica, debido a que expulsan al exterior de la corteza terrestre materiales incandescentes, todo lleva a pensar que la temperatura de la tierra aumentará.

Sin embargo, tal y como se recoge en los estudios del vulcanólogo Alan Robock de la Universidad de Maryland, estas sustancias emitidas por los volcanes pueden tener el efecto contrario en el planeta: enfriarlo. 

¿El volcán en realidad enfría la temperatura?

Cuando un volcán entra en erupción, no solo lanza roca fundida, sino también gran cantidad de gases a presión que son liberados a nuestra atmósfera. Esta nube química, con todas sus cenizas, tiene una reacción diferente a la que creemos: enfriar la Tierra. ¿Por qué? Estos productos del azufre forman aerosoles en la estratosfera que generan un “velo” capaz de reflejar de vuelta al espacio una parte considerable de las radiaciones que provienen del sol. Además, estos permanecen a gran altitud durante años.

Sin embargo, no vayamos a pensar que todo son buenas noticias. Los millones de toneladas de dióxido de azufre que expulsa un volcán en erupción reaccionan con el oxígeno y otros gases a gran altura. Así, dos de los principales compuestos generados son el ácido clorhídrico, responsable de la lluvia ácida,  y el ácido sulfúrico. Este último, además de ser responsable de la lluvia ácida, es capaz de reaccionar con el ozono, destruyéndolo.

A diferencia de los incendios o las sequías, la erupción de un volcán no podemos evitarla, al igual que los terremotos. Entonces, ¿es este fenómeno una consecuencia del cambio climático? Según un estudio de la revista Nature, los volcanes pueden reactivarse cuando el mar se seca, por lo que sí podría estar relacionado con el aumento de la temperatura del planeta.

Y si la lava llega al mar, ¿qué?

La velocidad de la lava en La Palma es lenta, pero no olvidemos que es una isla por lo que irremediablemente esta llegará al mar. ¿Y qué ocurrirá cuando el magma (que está a miles de grados de temperatura) entre en contacto con el océano Atlántico?

Lo primero que sucede es un enfriamiento paulatino del fluido caliente que provoca la emisión de una mezcla de vapor y gases a la superficie, para terminar sedimentando y formando parte de la tierra. El magma, al entrar en contacto con el agua salada provoca una reacción química que aviva un humo intenso que lanzaría a la atmósfera partículas muy finas de ácido clorhídrico, que pueden llegar a irritar la piel y los ojos e incluso causar problemas respiratorios poniendo en riesgo el hábitat de la zona.

Fuente: STOP CAMBIO CLIMÁTICO,

Artículo de referencia: https://stopcambioclimatico.azurewebsites.net/2021/09/24/cambio-climatico-volcan-erupcion/,



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