Santino, un chimpancé del zoo de Estocolmo.

Siempre ha existido una gran discusión sobre el nivel de conciencia de los primates cercanos a nosotros, principalmente sobre los más próximos, el Pan paniscus (bonobo) y el Pan troglodytes (chimpancé común), aunque nos separe un diez por ciento del material genético.

El convenio científico ya acepta que los chimpancés tienen un determinado grado de conciencia, ya que, además de reconocerse en un espejo, pueden aprender el lenguaje de signos americano y el de los sordomudos. Este descubrimiento aporta una prueba más de lo que ya se sabía: si tienen conciencia, aunque sea elemental, tienen que saber planificar.

Los chimpancés tienen culturas espaciales diversas. El profesor Jordi Sabater Pi publicó un artículo sobre la existencia de chimpancés que utilizaban palos manufacturados con piedras para recoger termitas demostrando que eran productores de instrumentos. El uso de una piedra sobre un bastón apoyado en un yunque de piedra indica un nivel de asociación básico para el desarrollo de la inteligencia operativa. Un paso más allá que  los homínidos africanos en Etiopía hace 2,5 millones de años,que fabricaban un cuchillo golpeando dos piedras y con esta herramienta trabajan la madera, aunque no tenemos pruebas directas de esta última operación.

Santino, un chimpancé del zoo de Furuvik, en Estocolmo, ha demostrado que hacía diez años que practicaba esta secuencia: tallar y tirar piedras acumuladas para utilizarlas como proyectiles ante los visitantes. Lo explican como una forma de planificación del futuro y, por lo tanto, de conciencia.

La secuencia de adquisiciones en la evolución de los homínidos es la siguiente: inteligencia, inteligencia operativa, conciencia elemental y autoconciencia. Estos primos hermanos evolutivos están muy cerca, pero a la vez, muy lejos de nuestra conciencia de especie.



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