La gran rapaz carroñera europea no encuentra cadáveres en el campo. El instinto de supervivencia le está llevando a cazar al ganado más vulnerable. Los ganaderos interponen sus quejas. 

Por Alicia Ruiz de la Sierra.

Los buitres leonados (Gyps fulvus) tienen hambre y están atacando a ganado vivo. Este sábado, 23 de  mayo, una manada de buitres leonados atacó a una vaca que acababa de parir y se encontraba muy debilitada: con la descalcificación normal que les afecta en estos casos.

Fue en la parte abulense de la Sierra de Guadarrama. Los buitres descendieron al lugar donde estaba tendido el bovino. Primero se comieron la placenta y después atacaron a la parturienta, que no pudo oponer resistencia, hasta devorarla. El ganadero de la res ha denunciado los hechos a la Consejería de Medioambiente.

Sin embargo a los ganaderos no les ampara ley ninguna contra los ataques de buitres. A pesar de que si se contempla indemnización por daños ocasionados por lobos o perros silvestres, existen lagunas en cuanto a la compensación por bajas producidas por buitres.

Este no es el primer caso constatado de ataques a presas vivas por parte de estas rapaces carroñeras. Hace unos meses las víctimas fueron unos corderos de la misma zona. Los ganaderos achacan este raro comportamiento de los buitres a la recogida de cadáveres por parte de empresas privadas. Una tarea que los ganaderos están obligados a pagar y que consiste en retirar del campo a los animales muertos para extraerlos el encéfalo y analizarlos antes de llevarlos a las fosas asignadas.

Hasta que se pusiera en marcha esta disposición obligatoria, los ganaderos se encargaban de tirar los restos y eran las aves carroñeras las que limpiaban el campo de fiambres. Ahora, no encuentran despojos para alimentarse y en su defecto han optado por atacar a presas moribundas, enfermas o débiles, con el objetivo de sobrevivir.   



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