Según ha asegurado la directora general de Gestión del Medio Natural, Mª Ángeles Centeno, "la tortuga de Florida (Trachemys scripta elegans) está afectando gravemente a la composición, la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas de agua dulce valencianos".

"Entre otros factores, es la principal causa de la regresión de los galápagos autóctonos como el galápago europeo (Emys orbicularis), especie vulnerable según el Catálogo valenciano de especies de fauna amenazadas", ha subrayado Centeno.

Detectado el problema, la Conselleria de Medio Ambiente inició en el año 2003 el control de las poblaciones de la tortuga de Florida allí donde su presencia silvestre es un problema el galápago europeo.

"Estos datos preocupantes comienzan a ser positivos ya que desde 2007 ha disminuido en un 8% el número de tortugas exóticas capturadas, lo que nos indica que el número de ejemplares mantiene una tendencia a la baja", ha explicado la directora general.

En algunas localidades esta disminución es más importante, como en el caso del marjal de Peñíscola, donde la reducción de capturas respecto del máximo detectado en 2006 es del 50%, mientras que en los alrededores de los estanques de Almenara la reducción es del 39% respeto del máximo de 2006.

Por otro lado se ha realizado un control de los nidos de tortuga de Florida en los estanques de Almenara. Desde 2006 se han retirado 938 nidos con 8891 huevos.

La tortuga de florida planea sobre la autóctona compitiendo por sus recursos naturales y predando sobre sus crías. El principal motivo de la colonización es la suelta en el medio natural de ejemplares que han sido adquiridos como mascota por los ciudadanos.

Por ese motivo, la Conselleria de Medio Ambiente desarrolla la campaña de información y divulgación "No es un juguete" para concienciar de los peligros de soltar tortugas exóticas en el medio natural y de capturarlas como mascota.



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