Los tendidos eléctricos forman una de las principales causas de muerte no natural de aves tanto por electrocución como por colisiones fatales. A fines de 2010 existían 70,5 millones de kilómetros de cables de alta tensión en todo el mundo, construidos sin la mínima consideración sobre su impacto ambiental. Se estima que se ampliarán hasta alcanzar 76,2 millones de kilómetros para el final de 2015.

La revisión muestra que solo en la región de África Eurasia, centenas de miles de aves mueren electrocutadas anualmente y decenas de millones de aves mueren al chocar contra líneas de alta tensión. Generalmente, las aves grandes parecen ser las más afectadas.

Para algunas especies de aves grandes de reproducción lenta que migran a través de esta región, como pelícanos, cigüeñas, flamencos, rapaces, grullas, avutardas y lechuzas, el total de muertes podría posiblemente causar descensos poblacionales y/o extinción regional o local.

En África del Sur, por ejemplo, el 12% de las Grullas del Paraíso, el ave nacional de África del Sur, y el 11-15% de las Avutardas de mueren anualmente al colisionarse con un creciente número de líneas de alta tensión.

De acuerdo con el estudio, las zonas de electrocución frecuente se encuentran particularmente en hábitats abiertos donde hay carencia de lugares de parada naturales o árboles de anidación para las aves, como estepas, desiertos y humedales.

Las colisiones de aves, por otro lado, ocurren en todo tipo de hábitat en esta región, con puntos problemáticos, por ejemplo, ubicados en áreas donde se congregan un gran número de aves, como cerca de cuerpos de agua o en corredores migratorios.

El estudio internacional presenta un panorama actual de la investigación existente y medidas correctoras emprendidas por algunos países y compañías de electricidad en la región para evitar la mortalidad de aves por colisiones y electrocución en las líneas de alta tensión.

Las directrices, por otro lado, contienen un conjunto de recomendaciones concretas para gobiernos, compañías de electricidad y organizaciones conservacionistas sobre cómo evitar y reducir el impacto de las redes de suministro de electricidad sobre las aves.

“Las directrices internacionales presentan una serie de acciones políticas y legislativas apropiadas y algunas medidas técnicas creativas sobre como mitigar y reducir el inmenso número de muertes de aves no naturales causadas por las redes de suministro de electricidad,” dijo Elizabeth Maruma Mrema, Secretaria Ejecutiva de la CMS.

Medidas globales

Mientras que el ámbito del estudio era hacer una revisión de la situación por toda Europa, partes de Asia, el Medio Oriente y África, las medidas destacadas en las directrices pueden ser aplicadas globalmente.

En Europa del norte, por ejemplo, todas las líneas de distribución de mediana y baja tensión han sido posicionadas subterráneamente en los Países Bajos y se están poniendo en práctica medidas parecidas también en otras partes de Bélgica, Reino Unido, Dinamarca, Alemania y Noruega.

“Nuestra experiencia en Noruega es que existen varias medidas que pueden reducir los riesgos de colisión y electrocución, como el uso de cables subterráneos, remoción de cables altos y selección de rutas, y que están funcionando,” dijo Erik Solheim, Ministro del Medio Ambiente y Desarrollo Internacional de Noruega.

Otras medidas menos costosas incluyen la instalación de soluciones técnicas de última generación para estructuras existentes como aislamiento de partes eléctricas peligrosas de los cables, la instalación de perchas adecuadas y dispositivos de anidación así como la instalación de marcadores o desviadores de vuelo aviar en los cables aéreos.

"La relativa falta de infraestructura eléctrica a través del continente africano hasta la fecha proporciona una oportunidad para evitarse los equívocos hechos en otras partes al construirse nuevas infraestructuras. En este sentido, las directrices son muy oportunas y pueden causar un significativo impacto de conservación," dijo Jon Smallie del Endangered Wildlife Trust de África del Sur, uno de los autores del informe de directrices.

“Autoridades nacionales, compañías de utilidades y organizaciones involucradas en la investigación y conservación aviaria deben usar estas directrices como un primer paso para enfocar el serio problema de mortalidad aviaria causada por electrocución y colisión, y trabajar juntos para también planificar mejor la ubicación de futuras líneas de tendidos eléctricos, y conjuntamente identificar ubicaciones críticas donde las líneas de suministro eléctrico existentes tienen que mejorarse para aumentar la seguridad para las aves,” dijo Marco Barbieri, Secretario Ejecutivo en funciones del Acuerdo sobre la Conservación de las Aves Acuáticas Migratorias de África y Eurasia (AEWA), un tratado especializado concluido bajo la CMS.

“En el año que viene, el Gobierno Noruego va a gastar 30 millones de Coronas para reducir las amenazas al Búho Real, seriamente amenazado de extinción. Las líneas de suministro eléctrico imponen una amenaza significativa a los búhos en Noruega,” agrega el Sr. Solheim.

Según el estudio, la electrocución se considera el factor más importante de mortalidad para el Búho Real y posiblemente la principal razón de su disminución poblacional.

“También puede ayudar a evitar la electrocución de otras especies.  Tenemos un amplio enfoque sobre este tema en Noruega y nuestra experiencia dice que estas medidas funcionan pero todavía hay mucho por hacer” dijo el Sr. Solheim.

“La electrocución aviaria no es un  tema solamente relacionado con conservación. También tiene consecuencias económicas y financieras, ya que las interrupciones de suministro y la resultante necesidad de reparaciones por los apagones son frecuentemente causados por electrocuciones de aves” dijo la Sra. Mrema.

“La Convención sobre las Especies Migratorias en conjunto con sus tratados especializados dedicados a la conservación de las aves, como AEWA y el MdE sobre Rapaces tienen un importante papel al reunir diferentes protagonistas y perspectivas. Como muestran la revisión y las directrices internacionales, ya existen algunas lecciones aprendidas.  Pero también existe mucho más que podemos hacer para tratar este creciente conflicto entre las líneas de suministro de electricidad y las aves,” agregó la Sra. Mrema.



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