El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes, FAPAS,  inició los trabajos de recuperación del oso en el Valle del Trubia, conocido como "Valle de los Osos", en el año 2004,  no existiendo en aquellos momentos constancia de que los osos se reprodujeran en el territorio.

Durante cinco años consecutivos se ha desarrollado un programa de seguimiento de la especie mediante la utilización de cámaras automáticas y  análisis genéticos, y se ha conseguido que al menos cuatro ejemplares de oso pardo  llegaran a  reproducirse dando lugar a la recuperación de un núcleo de esta especie que había perdido su reproducción a mediados de los años 90 del siglo pasado.

La clave para alcanzar  este notable aumento de la población de osos ha estado vinculada a la garantía de supervivencia de las crías nacidas en los últimos años, una menor mortandad de adultos y posiblemente la intercomunicación de las hembras reproductoras con otras zonas oseras ya más consolidadas como son los territorios de Somiedo y Belmonte de Miranda.

"Valle de los Osos"

Los trabajos de seguimiento en el Valle de los Osos durante el año 2009, ha dado como resultado el control de al menos  26 ejemplares diferentes, de los cuales destaca que  siete ejemplares eran oseznos de primero segundo año y subadultos, lo que nos proporciona  una idea del potencial de crecimiento de la población de osos en  estos territorios.

De hecho  se espera que para el año 2010, la población reproductora se incremente  en  otros dos ejemplares. Esta situación  repercute directamente en  el asentamiento de la población osera en otros dos concejos limítrofes con Proaza, como son el de Santo Adriano que cuenta ya con una presencia constante de osos en su territorio y el de Teverga, donde se espera que para este año sea localizada su primera osa acompañada de oseznos.

La recuperación  del oso en el centro de Asturias es la clave para conseguir la recuperación de la especie en los territorios del centro y oriente de la región,  que mantienen una presencia muy escasa y esporádica de ejemplares, moviéndose desde el concejo de Lena, Caso y Ponga hasta el de Amieva ya en los Picos de Europa

Esta recuperación ha demostrado también que el oso pardo en Asturias no es una especie tan exigente desde un punto de vista ecológico como   ha sido argumentado durante muchos años por investigadores y científicos. La existencia de poblaciones oseras en territorios relativamente humanizados es una realidad desde tiempos históricos, y  ahora conocemos que el hombre con sus actividades agrarias, ha generado valores  ecológicos en el territorio de alto valor  para la fauna salvaje.

El seguimiento de la población osera durante todos estos años, ha puesto de manifiesto por ejemplo, la enorme importancia que poseen las carroñas de  ganado doméstico en el medio natural, ya que los osos las buscan con gran intensidad  en los primeros meses del año, intentando conseguir  un alimento rico en proteínas después de haber pasado varios meses sin apenas alimentarse durante el periodo invernal.



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