La milenrama algodonosa, conocida bajo el nombre científico de Achillea santolinoides, es una planta confinada a los ambientes ricos en yesos del sureste ibérico y norte de Marruecos. En la Comunidad Valenciana se conocían las poblaciones en varios territorios de la provincia de Alicante.

La escasez de localidades donde aparece esta especie, junto con el relativo bajo número de individuos que actualmente se conocen, ha provocado su inclusión en el Catálogo Valenciano de Especies de Flora Amenazadas, dentro de la categoría de especie en Peligro de Extinción.

Se han encontrado  7.000 ejemplares

Concretamente, el hallazgo se ha producido en el término municipal de Ayora, próximo a la localidad de San Benito. Esta nueva población cuenta con un número muy elevado de individuos, teniendo en cuenta la escasez de ejemplares de esta especie en esta Comunidad.

La zona donde aparece la planta se extiende a lo largo de un camino agrícola, entre campos de cultivo, y también en los márgenes de la carretera de acceso al pueblo de San Benito. En este punto, la milenrama algodonosa cuenta con aproximadamente entre 6.000 y 7.000 ejemplares que crecen encima del canal de desagüe que fue proyectado por el ilustre botánico Cavanilles, y que se utilizó para la desecación de la laguna de San Benito.

Microrreserva de la Achillea santolinoides

Después del estudio comparativo de su ecología en las diferentes localidades conocidas, se considera que esta especie debió ser muy frecuente en el territorio, pero ahora queda confinada a aquellos lugares que han sido menos alterados y modificados por la actividad agrícola.

Aunque a priori no parece que la población pueda sufrir graves amenazas para la supervivencia de las plantas, la Conserjería de Medio Ambiente valora la posibilidad de crear una Microrreserva de flora que garantice su conservación y el estudio de la evolución de esta población.

Al mismo tiempo, como medida preventiva se han recolectado semillas para su análisis en el laboratorio y la realización de pruebas para el estudio de su comportamiento bajo cultivo en vivero. Estas técnicas permitirán, en caso de ser necesario, la aplicación de protocolos establecidos y dirigidos para su conservación a largo plazo.

La semana pasada, también en la Comunidad Valenciana, se descrubrió una planta que no se veía desde 1984.



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