Entre las zonas frías de la Antártida y de calor ecuatorial de las islas Galápagos, viven dieciocho especies de pingüinos. El impacto de las actividades humanas a través de la contaminación, la degradación de los hábitats naturales, la introducción de predadores y la pesca indiscriminada afecta la salud de los pingüinos. El cambio climático, que derrite y desplaza los hielos marinos, se suma a los desafíos que deben enfrentar estas aves. La mayoría de las poblaciones de estas especies se encuentran en disminución, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

"La protección de los pingüinos es crítica, no solo para estas especies icónicas, sino también para todos los ecosistemas oceánicos", afirma Andrea Kavanagh, directora de la iniciativa de Pew para la conservación global de los pingüinos y el Océano Austral. "Los pingüinos son los centinelas de la salud del océano, y los cambios en sus poblaciones pueden reflejar problemas para otras especies que dependen de esta compleja red trófica".

Pew trabajará para proteger las zonas de reproducción y alimentación en aguas costeras a lo largo y a lo ancho del hemisferio sur, al mismo tiempo que abogará por el establecimiento de grandes reservas marinas vedadas a la pesca en el Océano Austral de la Antártida.

Como miembro de la Alianza del Océano Antártico, la organización Pew se encuentra activamente comprometida con el esfuerzo por establecer zonas de protección marina de gran escala en el Océano Austral. Si bien las reservas no mitigan los impactos del cambio climático, ayudan a las especies como en el caso de los pingüinos, a implementar su capacidad de resiliencia, a la par que aseguran en esas zonas niveles de abundancia y diversidad apropiados. Además, brindan refugio a las diversas especies ante las crecientes presiones de la pesca.

La Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, o CCRVMA, es el organismo internacional basado en el consenso que está a cargo manejar las actividades en estas aguas. La Comisión, que está compuesta por 24 países y la Unión Europea, analiza propuestas para establecer reservas marinas en el Mar de Ross y en las aguas frente a las costas de la Antártida oriental. En la reunión anual de octubre, la CCRVMA debatirá estas propuestas por cuarta vez consecutiva. Pew espera que este año puedan tomarse finalmente las necesarias decisiones al respecto.

El año pasado, la CCRVMA no logró ponerse de acuerdo con respecto a estas propuestas que aseguraban la protección de valiosos hábitats para pingüinos en la Antártida debido a objeciones por parte de Rusia. Sin embargo, resulta prioritario que estas aguas y estos hábitats sean protegidos.

"El Tratado Antártico se firmó en plena Guerra Fría para proteger a todo el continente. Ahora es el momento de asumir un compromiso de conservación internacional para el Océano Austral", manifestó Kavanagh. "Todos dependemos de un océano saludable para poder sobrevivir. Las diferencias políticas de la actualidad no deben interponerse en el camino de la protección de los pingüinos y la vulnerable vida marina".



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