La semana pasada, se localizó el nacimiento al borde de un acantilado en una playa de la reserva marítimo-terrestre de la península de Cabo Blanco en Noadhibu, Mauritania. La hembra y su cría fueron localizadas por la patrulla foca monje de la fundación CBD-hábitat de la reserva comprobando que estaban en buen estado.

Nacimientos normales

Hasta el siglo XV, las focas monje solían ir a playas de islotes o parian en el pie de los acantilados. Pero debido a la persecución a la que se han visto sometidas por el hombre, fueron casi exterminadas y se refugiaban en las profundas cuevas de la costa. En estos lugares, las crías de foca tenían una gran mortalidad debido al fuerte oleaje. Por lo tanto, se han propuesto desde hace varios años acciones para que puedan volver a criar en las playas.

Acciones desde el MARM

Las actuaciones del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino para ejecutar el Plan de Acción para la recuperación de la especie han sido claves del nacimiento de Mauritania. Este plan depende del Convenio de Animales Migradores Amenazados (CMS), con el que el MARM firmó un convenio junto a los tres países del área atlántica: Marruecos, Portugal y Mauritania.

Este proyecto realiza una vigilancia y control de las cuevas de la reserva donde crían estos animales. Mientras que, a comienzos del programa en el año 2000, solamente sobrevivía un centenar de focas. Gracias a las actuaciones se ha logrado duplicar la población en la actualidad.

Situación de las focas

La foca monje del Mediterráneo es uno de los diez mamíferos más amenazados de extinción del mundo. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) quedan menos de 500 ejemplares, refugiados en enclaves aislados del Mediterráneo y Atlántico oriental.

En España, hasta mediados del siglo pasado todavía se reproducía en las costas de Baleares, Levante y Canarias. Hoy en día está extinguida en toda la península, y únicamente se encuentra en las Islas Chafarinas (Melilla) y en las Islas Canarias, donde aparecen ejemplares ocasionales. En el Atlántico existen sólo dos poblaciones, una en las Islas Desertas (Madeira) y otra en la Península de Cabo Blanco.



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