El pasado sábado 7 de marzo las instalaciones de “La Cristalera” de la Universidad Autónoma de Madrid, en Miraflores de la Sierra, acogieron el primer encuentro de ganaderos y conservacionistas para el ámbito de las montañas del Sistema Central, en concreto el caso de Guadarrama y Ayllón.

Promovido por las asociaciones RedMontañas y Reforesta con la colaboración de los Ayuntamientos de El Boalo, Cerceda y Mataelpino y de Miraflores, la jornada reunió a representantes municipales, ganaderos, conservacionistas, expertos, montañeros, investigadores y estudiantes. Mujeres y hombres que en absoluta armonía y ambiente de colaboración plantearon la situación, reflexionaron y debatieron para aproximarse a un primer diagnóstico conjunto de la situación y a unas propuestas iniciales para las políticas de protección de la ganadería de montaña y para la gestión del lobo.

Hace ya algunos años que el lobo ibérico ha llegado a las montañas de Ayllón y Guadarrama procedente de poblaciones bien asentadas en las provincias próximas. Desde el punto de vista de la conservación, ello es un motivo de orgullo en territorios tan próximos a urbes importantes como Segovia y la gran metrópolis de Madrid, y constituye asimismo un motivo de satisfacción para una parte de la sociedad que valora y exige la mejor protección posible de la naturaleza que aún nos queda.

Al mismo tiempo, los ataques a las ganaderías de montaña por parte del lobo constituyen una bien conocida fuente de pérdidas económicas y quebraderos de cabeza para los ganaderos.

Por esta razón, las entidades organizadoras consideraron fundamental crear una línea de encuentro para colaborar en la búsqueda de las mejores soluciones para permitir la convivencia. Como premisas del encuentro, la convicción de que la ganadería extensiva es una pieza fundamental para las economías de montaña, que crea empleo y proporciona alimentos de altísima calidad además de tener un formidable papel en el mantenimiento de la biodiversidad y del paisaje. Por otro lado, el convencimiento de que conservar al lobo es fundamental para la salud de los ecosistemas, además de una obligación ética y moral para la sociedad actual y las generaciones futuras.

Muy lejos de lo que a menudo ha sucedido en otros momentos y lugares al confrontarse ácidamente los defensores de ambas posturas aparentemente opuestas, la jornada de La Cristalera discurrió en un ambiente de cordialidad, confianza y colaboración, partiendo desde el principio de la idea, compartida por todos, de que los daños causados por el lobo no deben constituir coste económico alguno para los ganaderos, debiendo ser restituidos completa e inmediatamente por parte de la Administración competente –y en el fondo, por tanto, por toda la sociedad- y los daños morales deben minimizarse evitando al máximo la posibilidad de ataques de lobo a los rebaños.

Para conseguir estos dos objetivos fundamentales, las entidades y personas convocantes seguirán impulsando un proceso de trabajo colaborativo cuyos resultados se trasladarán a las Administraciones y se difundirán para su apoyo y seguimiento por parte de los colectivos y entidades interesadas.