La Guardia Costera estadounidense ha elevado así a 22 el número de ballenas muertas desde entonces, al tiempo que ha indicado que otras 29 permanecen desaparecidas tras ser vistas con vida la última vez el viernes.

"En base a nuestro conocimiento de anteriores situaciones de varado, la perspectiva de encontrar al resto de ballenas con vida es escasa", ha indicado, antes de manifestado que algunas ballenas podrían haber muerto y sus cadáveres haberse hundido.

Los científicos han realizado pruebas en las primeras once ballenas muertas para intentar detectar posibles enfermedades o patógenos que ayuden a desvelar el por qué del suceso, si bien los resultados no estarán disponibles hasta dentro de unas semanas.



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