Como “Malena”, los otros cuatro ejemplares liberados este año continúan evolucionando correctamente moviéndose en las principales áreas de campeo utilizadas desde 2006 por los ejemplares liberados de más edad. Según se desprende de las localizaciones GPS recibidas vía satélite y las observaciones directas, tanto de los técnicos, como las recibidas a través del “Programa de participación social en el seguimiento de ejemplares liberados”, algunas de las aves están volando juntas, encontrando con facilidad alimento y lugares seguros donde descansar y pasar la noche.

Tres de los ejemplares, “Mica” y “Cata”, procedente del Centro de Cría Richard Faust de Viena (Austria) y “Fátima”, procedente del Zoo de Liberec (República Checa), fueron liberados el pasado 22 de mayo mientras que los dos ejemplares más jóvenes, “Malena”, procedente de Zoo de Berlín (Alemania) y “Oliva”, nacida el 22 de marzo en el Centro de Cría del Quebrantahuesos de Cazorla, iniciaron su vida en libertad el pasado 23 de junio.

Como principal novedad en las liberaciones de este año, junto al punto de suelta que viene utilizándose en la Sierra de Segura y en el que se liberó a “Mica”, “Cata” y “Fatima”, el Programa Andaluz de Reintroducción habilitó un segundo punto de suelta en la Sierra de las Villas que acogió a “Malena” y “Oliva”. Con estos ejemplares, ya son 14 los quebrantahuesos reintroducidos en Andalucía desde la primavera de 2006, de los que sobreviven diez.

Todos los pollos cuentan en el momento de la liberación con tres meses de edad y son reintroducidos por el método de hacking o cría campestre, técnica que se ha demostrado muy eficaz en el proyecto de reintroducción en los Alpes y que consigue que el ejemplar asimile el área de suelta como lugar de nacimiento y, por tanto, dado el carácter filopátrico de la especie, termine regresando a ella para reproducirse y asentarse definitivamente.

A lo largo de más de tres meses, los técnicos de la Fundación Gypaetus, entidad sin ánimo de lucro que ejecuta el programa andaluz de reintroducción bajo la dirección de la Coordinación Regional del Programa de Conservación de Aves Necrófagas en Andalucía, han recreado el proceso natural de desarrollo de los pollos, aportándoles alimento durante la noche para evitar que las aves asocien a las personas con el alimento y vigilándoles desde el amanecer hasta la caída del sol para actuar ante cualquier eventualidad. A mediados de junio, los ejemplares iniciaron sus primeros ejercicios de vuelo, ampliando progresivamente su duración.

Para facilitar su seguimiento, todos los ejemplares están equipados, mediante arnés pélvico, con un emisor GPS y son marcados con anillas y con la decoloración de algunas plumas de las alas y cola siguiendo un código internacional único para cada ave que permite identificarlas en vuelo. Una vez que los ejemplares abandonan el área de suelta, a finales de agosto, concluye el periodo de cría campestre y comienza el seguimiento. Desde ese momento, además del control de las localizaciones que se reciben periódicamente vía satélite y el seguimiento sobre el terreno, se pone en marcha un Programa de alimentación suplementaria para ejemplares recién liberados que se prolonga hasta finales de noviembre.

En los próximos meses “Mica”, “Cata”, “Fátima”, “Malena” y “Oliva” iniciarán lo que se conoce como etapa de dispersión, un periodo variable de entre cinco o seis años, durante el cual, las aves vuelan largas distancias antes de fijar su propio territorio. En esta etapa es en la que se encuentran actualmente los ejemplares liberados en años anteriores. Cabe destacar el caso de “Tono” y “Pontones” (liberados en 2006 y 2007) que regresaron a Andalucía a principios del otoño tras pasar varios meses en el norte de la Península Ibérica, concretamente, en el Pirineo Central (oscense, leridano y vertiente francesa) el primero y en Picos de Europa, el segundo.

Frente a la precisión y fiabilidad del seguimiento con GPS y los avistamientos realizados por los técnicos, los datos procedentes del avistamiento de quebrantahuesos por parte particulares en el marco del Programa de participación social en el seguimiento de ejemplares liberados también son fundamentales para el seguimiento de las aves ya que aportan una valiosa información sobre el comportamiento o el aspecto de las aves imposible de obtener por otras vías. Con este objetivo, la FG ha editado más de 16.000 hojas de identificación de ejemplares y 78.000 fichas de avistamiento pre-franqueadas.

El Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía comparte las directrices de la UICN, forma parte del Programa Europeo de Especies Amenazadas y se desarrolla desde mediados de la década de los 90 con un enfoque multidisciplinar en el que participan diversas entidades con probada experiencia en el manejo y estudio de la especie: la FCBV (hoy VCF Vulture Conservation Foundation), quien asesora técnicamente el proyecto asegurando la idoneidad de los métodos y de las aves liberadas; la Estación Biológica de Doñana (CSIC) que lo asesora científicamente y La Fundación Gypaetus, FG, encargada de su ejecución bajo la coordinación del Programa de Conservación de Aves Necrófagas en Andalucía de la Consejería de Medio Ambiente.

Entre 2004 y 2009, el programa andaluz de reintroducción ha venido contando, además, con el apoyo del proyecto LIFE-Naturaleza “Acciones para la Reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía” un proyecto cofinanciado por la Comisión Europea y desarrollado por la FG, cuyo objetivo es contribuir al éxito de la reintroducción de la especie mediante la promoción de la participación social y otras acciones de divulgación y sensibilización, la identificación y el control de amenazas y el apoyo en labores técnicas de conservación.

El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) es un ave rapaz carroñera en peligro de extinción en toda Europa que desapareció de Andalucía en 1986.

La recuperación de una población de quebrantahuesos en Andalucía es un factor clave para la conservación de esta emblemática carroñera a nivel europeo ya que servirá de puente para restablecer el flujo genético entre la población de los Pirineos y las del norte de África.



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