China está estableciendo una red de infraestructuras y servicios para conectar el país por tierra y mar a diferentes partes de Asia, África y Europa. El proyecto no solo representaría una inversión para fomentar el comercio internacional sino también una oportunidad para el liderazgo del desarrollo sostenible, opinan los autores de un reciente estudio publicado en la revista Nature del que se hace eco la Estación Biológica de Doñana, centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Según el gobierno chino, esta nueva "Ruta de la Seda" cuenta con la participación de, al menos, 65 países; involucra a cerca de dos tercios de la población mundial e implica a un tercio de la economía mundial. La iniciativa, denominada "Cinturón y Carretera" (BRI "Belt and Road" en inglés) influirá en el futuro del comercio mundial y promoverá el desarrollo económico a escala global. Sin embargo, también puede contribuir a la degradación ambiental sostenida, subrayan los autores.

En su opinión, la implementación del BRI implica una expansión masiva de la infraestructura ferroviaria y vial, la construcción de nuevos puertos en los océanos del Pacífico y Índico, y la creación de oleoductos y gasoductos hacia Rusia, Kazajstán y Myanmar. Los corredores del desarrollo económico del BRI coinciden con áreas de alto valor ambiental y, por lo tanto, pueden suponer un impacto significativo en la biodiversidad, prosiguen los expertos.

Un informe reciente de la organización World Wildlife Fund (WWF) advierte de que estos corredores se superponen con 1.739 áreas clave de biodiversidad, con 265 especies amenazadas, incluyendo 39 en peligro crítico. Los cambios abruptos en la calidad y funcionalidad del ecosistema debido a la contaminación, la introducción de especies invasoras, las restricciones al movimiento de los animales, la pérdida de hábitat y el aumento de la mortalidad de la vida silvestre, están en juego, subrayan las mismas fuentes.

Además, el uso de materias primas y el aumento de la explotación de las reservas de petróleo y gas evidencian un escenario que se caracteriza por una creciente dependencia de los combustibles fósiles y las altas emisiones de gases de efecto invernadero.

Todos los proyectos relacionados con el BRI deben someterse a evaluaciones ambientales y sociales estratégicas que incluyan, en una etapa temprana de toma de decisiones, información integral sobre los costos y beneficios de los planes de desarrollo, los impactos sobre la biodiversidad y las poblaciones humanas, sugieren los investigadores. La iniciativa "Cinturón y Carretera", pues, consideran los expertos, podría ser una oportunidad para que China asuma un papel de liderazgo en la transición del desarrollo global hacia la sostenibilidad, al exigir a sus socios la misma calidad ambiental que China aspira en su territorio.



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