La Estrategia Española de Conservación Vegetal ha visto la luz verde tras la reunión de la conferencia sectorial de Medio Ambiente presidida por la titular de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Federico Ramos, y los consejeros autonómicos del ramo. La iniciativa se ha convertido en la primera experiencia de planificación estratégica en esta materia y da respuesta al compromiso de España con la Estrategia Global de Conservación de Plantas del Convenio de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica. El documento, que pretende definir un marco general y de consenso para orientar a todos los actores implicados en la conservación de la diversidad vegetal silvestre española, aborda fundamentalmente principios de actuación y orientaciones para su aplicación y su enfoque alcanza a todos los grupos florísticos (algas, hongos, líquenes, briófitos y plantas vasculares), incluidos los hábitats y ecosistemas de los que forman parte. Pero no incluye los recursos fitogenéticos para la agricultura y la alimentación, que cuentan con un marco propio ya desarrollado. También es llamativa la mención de las entidades de custodia, que «son organizaciones públicas o privadas sin ánimo de lucro que participan activamente en la conservación del territorio mediante las técnicas de custodia del territorio. Pueden actuar de entidad de custodia organizaciones tan diversas como una asociación de vecinos, una organización conservacionista, una fundación, un ayuntamiento o un consorcio». Estas organizaciones, por ejemplo, juegan un papel clave en la protección de los árboles y arboledas monumentales y singulares, así como de ciertos bosques maduros. Así, varias comunidades autónomas, diputaciones provinciales y organizaciones conservacionistas han puesto en marcha catálogos legales o inventarios informales que incluyen los árboles y arboledas singulares presentes en sus territorios. En general, incluyen especies autóctonas o alóctonas que se presentan en el medio natural o núcleos urbanos. En el caso de los bosques maduros existen proyectos de custodia específicamente dirigidos a ellos, como, por ejemplo, el impulsado por la Diputación de Girona, el Programa Selvans de Reservas Forestales. Estos componentes de la diversidad vegetal tienen un importante valor como recursos naturales, culturales y educativos, por lo que los proyectos encaminados a su inventario y conservación deberían ser adecuadamente apoyados. En algunos países, ya sea por iniciativa pública o privada, existen programas nacionales o de gran ámbito territorial destinados a salvaguardar y propagar los recursos genéticos del arbolado monumental. En este sentido, la Comunidad de Madrid, a través del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), ha obtenido copias genéticamente idénticas de todos los tejos, olmos y alcornoques incluidos en el catálogo de árboles singulares de la Comunidad de Madrid. El mantenimiento de este reservorio genético de arbolado singular puede resultar de interés de cara al desarrollo de actuaciones de investigación y conservación.



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