Impedir la pérdida de biodiversidad para el 2020 no será posible

Sin embargo, los propios datos enviados por los Estados a la Secretaría de la CBD demuestran que no se conseguirá el objetivo global. Estas conclusiones las presentó SEO/BirdLife en la reciente cumbre sobre la biodiversidad celebrada en Cancún (México) del 4 al 17 del pasado diciembre en un detallado informe.

Según este análisis, el progreso de España es insuficiente ya que de las 20 Metas de Aichi, sólo aprueba en las metas 8 (relativa a la contaminación), 11 (sobre áreas protegidas), 17 (puesta en marcha de una estrategia de biodiversidad) y la 19 (sobre conocimiento, ciencia y tecnología).

En las otras 16 metas, el progreso de nuestro país es insuficiente. La situación es aún más grave si se atiende al grado de ambición que se ha fijado España para lograr los objetivos fijados por la comunidad internacional. Sólo en cinco de las Metas de Aichi las intenciones de nuestro Gobierno son similares o superiores a las fijadas por el Convenio de Diversidad Biológica.

Pero España no es un caso aislado. Solo el 10% de los países analizados por el estudio internacional ha planteado objetivos nacionales capaces de alcanzar las Metas de Aichi. El 40% tiene menos ambición de la necesaria para lograr poner freno a la pérdida de biodiversidad. En el 50% restante la ambición se considera “significativamente menor” a la precisa para alcanzar los objetivos a los que se obligó la comunidad internacional. En concreto, la meta 2 (desarrollo y reducción de la pobreza) y la 5 y la 7 (dirigidas a reducir presiones directas sobre la biodiversidad y la promoción de un uso sostenible de los recursos naturales) son las más perjudicadas por la falta de ambición.

Los principales retos

En la reciente Cumbre de Cancún se volvió a poner de relieve que el reto está en conseguir internalizar las políticas de conservación de la biodiversidad en los sectores productivos, especialmente en agricultura, ganadería, industria, turismo, etc. Los esfuerzos en conservar la biodiversidad no serán efectivos mientras no se consiga un cambio de modelo productivo.

No tiene sentido, por ejemplo, que en España se esté ayudando con fondos públicos a la industria del carbón a cielo abierto que se extrae en el interior de espacios protegidos. Es absurdo que por un lado se prime esta actividad que destruye hábitats de especies muy amenazadas, genera contaminación y favorece el cambio climático, y por otro lado se invierta en la conservación de esas mismas especies o en políticas de mitigación al cambio climático. 

Lo mismo ocurre con las ayudas de la Política Agraria Común que favorece una intensificación de la agricultura que es uno de los principales motores de pérdida de biodiversidad en Europa.



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