Esta actuación se llevará a cabo sobre una superficie de 1.600 hectáreas de pinares ubicados situados en montes de utilidad pública.

La Dirección General de Medio Natural ha enviado una notificación tanto a los ayuntamientos como a las organizaciones agrarias en la que se detallan las zonas a tratar y las características del producto que se va a emplear.

La actuación se desarrollará, en concreto, en los siguientes municipios: Haro, Ábalos, San Vicente de la Sonsierra-Peciña, San Millán de la Cogolla, Cañas, Canillas y Torrecilla, Villar de Torre, Santo Domingo, Baños de Río Tobía, Matute, Camprovín, Nájera, Clavijo, Alberite, Soto en Cameros, Leza de Río Leza, Galilea, Ocón y Munilla.

La mariposa conocida como “procesionaria del pino” (Thaumetopoea pityocampa Schiff), recibe ese nombre debido a que sus orugas forman largas filas o “procesiones” para desplazarse en primavera desde las copas de los pinos hasta el suelo donde se entierran para “pupar” o transformarse en crisálidas.

Se trata de un insecto asociado a la mayoría de los pinares del ámbito mediterráneo que, periódicamente, cuando las condiciones meteorológicas han sido apropiadas y el desarrollo de las poblaciones de sus principales parásitos y depredadores lo permiten, llega a proliferar hasta el punto de considerarse una plaga, pudiendo llegar a defoliar totalmente extensas superficies de pinar.

Los daños que produce este insecto no se limitan a la pérdida de vigor y crecimiento de las masas de pinar como consecuencia de la alimentación de las orugas, sino que también pueden producir problemas de alergia y picores a humanos debido a los pelos urticantes con los que cuentan para defenderse. Además, la presencia de los bolsones blanquecinos de seda en los que se refugia durante los meses invernales cada colonia de orugas, así como el aspecto un tanto dañado y deteriorado del follaje de los pinos atacados supone un cierto impacto paisajístico.

El producto que se utilizará para tratar la plaga es ecológico y está fabricado a base de toxinas y esporas de la bacteria Bacillus thuringiensis var. kurstaki, que únicamente afecta a las larvas de los lepidópteros, dispone del certificado “Ecocert” y es totalmente compatible con la agricultura y apicultura ecológicas. El producto se aplica desde un avión AT-802 fumigador que operará desde la Base de Medios Aéreos Contra Incendios Forestales del Aeropuerto de Logroño-Agoncillo.