La primera regla del club de los etólogos es no atribuir emociones humanas a los animales. La ciencia que estudia el comportamiento de otros seres llama a este sesgo “antropomorfismo”, que nos advierte contra los prejuicios que durante siglos han hecho que los cuervos sean aves de mal agüero, los zorros unos tramposos y las cigarras unas vagas.

Cuando Konrad Lorenz, Niko Tinbergen y Karl von Frisch fundaron la etología a mediados del siglo XX, se propusieron acabar con estos arraigados mitos. La solución para no repetir los errores del pasado era abrazar la más absoluta objetividad y limitarse a describir lo que veían. Podemos observar qué hace un elefante, pero no cómo se siente.

Casi medio siglo después de que los padres de la etología ganaran un Nobel por su trabajo, Carl Safina (Nueva York, 1955) defiende que esta ciencia debe evolucionar. Mentes maravillosas (Galaxia Gutenberg, 2017) es el primero de sus libros que se traduce a nuestro idioma. En él se atreve a hacer a los animales lo que hasta ahora ha sido una pregunta prohibida: “¿Quiénes sois?”.

Es una cuestión tan complicada que el estudio del pensamiento animal se ha evitado durante décadas. Safina es ecólogo marino, divulgador e investigador de la Universidad de Stony Brook (EE UU) y en Mentes maravillosas examina este enigma con una irreprochable rigurosidad científica.

Sí, tu perro te quiere

La tesis del libro podría resumirse así: ya sabemos que no hay que dar a los animales sentimientos que no tienen, de acuerdo, pero tampoco les neguemos los que sí poseen. Si nuestro perro actúa como si nos quisiera y su cerebro, comportamiento e historia evolutiva sugieren que puede hacerlo, aceptemos que exista la posibilidad de que lo haga.

Miedo, ira, amor, luto, curiosidad, placer, altruismo, lujuria… El ser humano no tiene la exclusividad de estas y muchas otras emociones, sino que las comparte con otras de las criaturas que habitan el planeta. Al menos, en cierta medida. En Mentes maravillosas, Safina recurre a cientos de estudios científicos para colocarse a medio camino entre aquellos que defienden que los animales son iguales que las personas y los que les niegan cualquier atisbo de consciencia.

Mentes maravillosas es un viaje por el mundo que va mucho más allá de su extensa bibliografía. El libro se divide en tres partes, una para cada animal del que Safina busca saber algo más que su dieta, hábitat o reproducción. Así, conoceremos a los elefantes de Kenia, los lobos del Parque Nacional de Yellowstone (EE UU) y las orcas de Canadá. La lección es que solo sabiendo quiénes son estas criaturas podremos entender qué perderemos con su desaparición.

Fuente: Agencia SINC,