Oso Pardo

El oso pardo (Ursus arctos arctos) es el más grande los animales terrestres junto con el oso polar. Los ejemplares que habitan en la Península Ibérica llegar a medir dos metros de largo y los machos pueden pesar hasta 200kg, mientras que las hembras no superan los 100kg. Se caracterizan por tener un oído agudo y un olfato muy fino, siendo este su sentido más desarrollado. Además se le considera un buen nadador; aunque lo que más resalta es su capacidad para mantenerse sobre sus dos patas traseras. Suelen ser animales solitarios, excepto en la época de reproducción entre los meses de mayo y julio.

En España quedan alrededor de 80 ejemplares repartidos en dos poblaciones: una en la Cordillera Cantábrica y otra en los Pirineos. Suelen habitar las zonas boscosas de alta montaña (entre los 1.100 y 1.400 metro de altitud).

El oso es un animal omnívoro cuya alimentación sufre importantes variaciones a lo largo del año, dependiendo de la estación. La base de su dieta es la vegetación herbácea y los frutos como las bellotas de roble, los hayucos, las avellanas o las castañas; y más raramente devoran insectos, miel, pájaros, huevos o incluso ciervos.

En España, junto a Italia y Francia, viven las poblaciones europeas de oso pardo con mayor riesgo de desaparición. Sus principales amenazas son la muerte causada por personas, la pérdida y fragmentación del hábitat y su baja diversidad genética.

La mortalidad de origen humano suele tener tres causas: la muerte accidental en los lazos instalados por furtivos para matar los jabalíes, la ingesta de cebos envenenados, o los disparos de furtivos.

Además de formar parte de entornos naturales protegidos, el oso pardo constituye una valiosa muestra de la biodiversidad en España. Por este motivo, la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente contribuye a su protección y conservación apoyando a la Fundación Oso Pardo en el proyecto LIFE+ Desfragmentación del Oso, cuyo objetivo es unir las subpoblaciones de osos de la cordillera cantábrica y consolidar el intercambio genético entre ambas.

 



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