El cangrejo de río autóctono está consiguiendo ganar terreno al americano en muchos espacios de la red Natura 2000, y lo está haciendo además gracias a la colaboración entre numerosas administraciones públicas en el marco del proyecto europeo Life + "Potamo Fauna".

El proyecto, pretende asegurar la conservación de varias especies de fauna fluvial de interés europeo que viven en espacios de la red Natura 2000 de las cuencas de los ríos Ter, Fluviá y Muga. Se trata en concreto de proteger al sapo corredor; el barbo de montaña; el cangrejo de río; los caracolillos; la ranita meridional; el galápago leproso; la náyade alargada; el galápago europeo; el sapo de espuelas, el tritón jaspeado; y el sapo portero común. 

Pero además de frenar la expansión de varias especies exóticas invasoras y de asegurar la conservación de las autóctonas en estos espacios de la red Natura 2000, el proyecto pretende divulgar entre las poblaciones locales el importante valor e impacto positivo que tienen las especies fluviales amenazadas y el daño, frente al impacto negativo y el daño que causan las especies exóticas invasoras. 

Desde su creación en el año 2004, el Centro de Reproducción del Cangrejo de Río Autóctono de Olot (Girona) ha logrado introducir en los ecosistemas de la red Natura 2000, donde hasta los años 70 era especie habitual, del orden de cinco mil ejemplares, con un porcentaje de éxito superior al 80 por ciento.

Así lo ha explicado Joan Montserrat, director del Centro, creado en 2004 y donde se producen cada año un millar de cangrejos de río de patas blancas aptos para su reintroducción, con el reto de aumentar esta cifra "como mínimo hasta 5.000 individuos al año".

Muy vulnerable

Es una especie que se adapta "con facilidad", ha reconocido Joan Montserrat, pero, pese a vivir en "refugios" donde no ha llegado la plaga que transmitió el cangrejo americano, "no se libra de la amenaza, pues los propios peces pueden propagarla de unas zonas a otras".

El cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes) estaba presente en casi todos los cursos fluviales de la Europa meridional caliza hasta finales de los setenta, cuando la plaga introducida por el cangrejo americano, resistente a la misma, le llevó a su práctica desaparición.

De hecho, en las cuencas de los ríos de la Red Natura 2000 donde el proyecto Life Potamo Fauna que coordina el Consorci de l´Estany de Banyoles lleva a cabo trabajos de conservación de la fauna fluvial de interés europeo, ha sufrido una drástica regresión en los últimos treinta años.

Sobre el Life Potamo Fauna

Con una duración de cuatro años, hasta diciembre de 2017, este proyecto actúa en once espacios de la Red Natura 2000 de las comarcas de Girona, donde recupera y conserva a largo plazo varias especies amenazadas, como la náyade o la tortuga de lago.

En el caso del cangrejo de río, son ocho los espacios, en concreto el Macizo de las Salines, la Zona Volcánica de la Garrotxa, las Riberas del Alt Ter, el Sistema Transversal Catalán, los ríos Fluvià y Llémena, el Puig de la Banya del Boc y las Rieras de Xuclà y Riudelleques.

Son espacios "donde existían núcleos muy pequeños, pero cuyo estado era muy precario", ha explicado el coordinador técnico del proyecto, Mikel Campos; el objetivo es "crear nuevas zonas y reforzar las existentes".

Así, mediante un aumento de la densidad y el rejuvenecimiento de la población, se evitará la desaparición a corto plazo de 32 núcleos existentes, y en los sectores donde ya ha desaparecido se establecerán entre 15-20 núcleos nuevos, "como mínimo uno en cada espacio de la Red Natura 2000", ha añadido.

Pureza genética

Si el plan fallara en algún punto, "se harían traslocaciones respetando el criterio de prevención genética" que se sigue en el centro de cría, ha matizado, para "preservar cada una de las variedades dependiendo de la cuenca de origen".

En este sentido, Joan Montserrat ha reconocido que estudios recientes demuestran que alguna de estas poblaciones es resistente a la enfermedad, lo que aconseja su cría en estanques diferenciados.

Otras actuaciones

En el marco del proyecto Life Potamo Fauna, cofinanciado por la Unión Europea, se experimenta también con distintos métodos para combatir la plaga, como la colocación de barreras eléctricas que eviten la entrada del cangrejo americano.

Además, en 2014 se acometieron trabajos de mejora de las instalaciones del Centro de Recuperación de Olot, con la colocación de filtros de depuración de agua para evitar la proliferación de patógenos y minimizar el riesgo de enfermedades como la saprolegnia.



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