El bosque, mucho más que madera

Los bosques españoles reúnen una multitud de aprovechamientos forestales diferentes a la madera, usos que no están en todos los casos debidamente regulados pero que podrían contribuir a generar riqueza y empleo precisamente en las zonas rurales más desfavorecidas y despobladas.

España es el país con la mayor y más rica biodiversidad, y el que más superficie aporta a la red europea Natura 2000, y esa variedad se manifiesta también en los productos que se pueden extraer de los bosques o las dehesas, productos que debidamente regulados pueden tener un importante valor social, económico y ecológico.

Así lo expusieron en Madrid responsables de varios sectores (cooperativas y organizaciones empresariales) y de administraciones públicas que han participado en una jornada sobre usos forestales "no madereros", organizada por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Son resinas, piñones, corcho, trufas, setas, castañas, plantas aromáticas o hasta el ecoturismo, y todos los ponentes han incidido en las oportunidades ligadas a esos productos y en la capacidad de España para liderar los mercados mundiales.

Pero también han insistido en la necesidad de que existan regulaciones homogéneas en todas las comunidades, un respaldo institucional y que todas las producciones se realicen dentro de la legalidad para evitar que la recolección de algunos productos se realice sin garantías y repercuta de forma muy negativa en el medio.

Para el presidente de la Federación Española de Truficultura, Julio Perales, la trufa es un producto con un altísimo valor social, económico y ecológico que está contribuyendo a la fijación de la población en algunos lugares (ha citado el caso concreto de la comarca turolense de Gúdar-Javalambre).

La trufa es responsable de que algunos pueblos sigan "vivos", del rejuvenecimiento de la población rural y de la mejoría de la calidad de vida en algunas comarcas españolas, según Perales, y ha señalado que además esas producciones protegen contra los incendios forestales, revalorizan los montes, ayudan a recargar los acuíferos, propician el surgimiento de nuevas dehesas, se convierten en cazaderos de grandes rapaces y propician las repoblaciones con especies autóctonas.

El responsable de esta asociación empresarial ha subrayado que España es, junto con Francia e Italia, el principal productor de Europa, y ha advertido sin embargo de que las trufas se producen ya en países en los que este producto no se encontraba de forma natural, por lo que ha urgido a adoptar medidas para evitar que se pierdan esas oportunidades y la competitividad del mercado español.