Este animal es un mamífero de tamaño pequeño, relacionado con los cursos fluviales, muy común hace 50 años. Su hábitat abarcaba casi todo el continente Europeo, desde España hasta Rumania y Rusia. En los 90 se alertó sobre la posible extinción de esta especie en pocos años, causada por la colonización de poblaciones de visón americano en las zonas habitadas por el visón europeo.

A día de hoy, sólo quedan visones en regiones determinadas de Rumania, el centro de Rusia, el suroeste de Francia y el norte de España. Se calcula que en la península apenas quedan 500 ejemplares, en las comunidades de La Rioja, País Vasco, Castilla y León, Aragón y Navarra. Las estimaciones indican que la población ibérica es la única en el mundo que tiene oportunidad de recuperarse.

La estrategia de recuperación realizada por el MARM en el año 2000, junto a las Comunidades Autónomas de La Rioja, Castilla y León, Cataluña, Aragón, País Vasco y Navarra ha dado como resultado los primeros signos de aumento de población del visón europeo, cuya propuesta principal era la erradicación del visón americano en las zonas en que ambas especies convivían.

Gracias a este proyecto se ha ralentizado la expansión del visón americano en las zonas fluviales en las que se ha implementado esta estrategia, sobre todo en los ríos Castilla y León. Asimismo, se ha notificado que ríos como el Zadorra en Álava, y otros en Burgos, previamente habitados por el visón americano, se van repoblando con visón europeo.

A pesar de que la situación de esta especie todavía es precaria, esta iniciativa para proteger al visón europeo destaca la relevancia y necesidad de aunar fuerzas y requerir coordinación entre las administraciones central y autonómica para evitar la extinción de nuevas especies.



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