En la década de los 70, luego de una expedición por Isla Española para determinar la población de tortugas existentes, se registró la presencia de tan solo dos machos (que no estaban en edad reproductiva) y doce hembras. Ante esta alarmante situación, la búsqueda de un quelonio de la misma especie se enfocó en otros lugares del mundo.

Hasta que en 1975 la tortuga gigante fue localizada en el zoológico de San Diego, California, desde donde fue repatriada y con su llegada a Galápagos inició el programa de crianza de tortugas en cautiverio.

Diego que fue sacado de las islas por alguna expedición entre 1900 y 1930, desde su arribo al centro de crianza de tortugas en Isla Santa Cruz, demostró ser dominante, agresivo y muy activo sexualmente.

Víctor Carrión, técnico del Parque Nacional Galápagos explicó a Andes que es difícil determinar cuántas de las 2.500 tortugas criadas en cautiverio son de Diego y cuáles de los otros dos machos que fueron hallados en Española en los años 70 y que actualmente ya se encuentran en edad de reproducción.

Se estima que alrededor de 800 individuos son descendientes de “Super Diego” como le conocen en el centro crianza.

El funcionario manifestó que gracias al programa de crianza de tortugas en cautiverio que inició con Diego, la población de Chelonoidis hoodensis poco a poco se ha estabilizado y que incluso ya se está dando la reproducción en estado natural de las tortugas en la propia isla Española.

Al ser un reducido número de machos (3) y ante el problema de una posible degeneración de la especie por el cruce entre familiares, Carrión aseveró que con la actual población, el cruce genético es suficiente para la sobrevivencia de los quelonios.

Cristian Sevilla otro de los técnicos del PNG explicó que los programas de reproducción de tortugas en cautiverio han tenido excelentes resultados y ha sido extendidos a otras islas de las Galápagos. Subrayó que dejarán de implementarse paulatinamente hasta que se estabilicen las poblaciones de los animales y puedan reproducirse en condiciones seguras para la perpetuación de las especies.

Relató que entre los factores que pusieron en riesgo a esta población de tortugas de la isla Española estuvieron la cacería realizada por balleneros y piratas, la introducción de animales como perros, gatos, cerdos y cabras que se comían la alimentación de las tortugas, incluso destruían sus nidos.

Ahora, las políticas de conservación implementadas por el Parque Nacional Galápagos han controlado esta situación y permitieron la restauración de poblaciones de animales amenazadas como tortugas, iguanas y aves.

En el otro lado de la moneda, el solitario George

El Solitario George fue el único individuo de la especie Chelonoidis abingdonii que fue hallado con vida. Esta tortuga gigante, e ícono de las islas galápagos fue encontrado en la Isla Pinta en 1971 y a pesar de los múltiples esfuerzos realizados para que pueda reproducirse, falleció en junio de 2012 sin dejar descendencia. La tortuga se volvió el símbolo de la lucha contra la extinción de las especies.

Mientras que Diego se levantó como el símbolo de la conservación y la esperanza para la estabilización de su especie que estuvo a punto de desaparecer. Actualmente, quedan vivas 10 de las 14 especies que habitaban originalmente las islas Galápagos.

Las demás desaparecieron por la intervención del ser humano, la actividad volcánica y por las plagas introducidas.



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