El descubrimiento, publicado en el último número de la revista científica Zootaxa, supone un primer paso hacia la protección de las áreas en las que habita esta especie y beneficiará a otras de gran importancia ecológica, como las ostras gigantes o los corales de profundidad.

Hasta ahora, la esponja Asbestopluma hypogea solo se conocía en tres localizaciones en todo el Mediterráneo, en cuevas costeras de Francia y Croacia entre los 15 y los 26 metros de profundidad. Los nuevos hallazgos amplían su distribución batimétrica hasta los 700 metros e incorporan cinco nuevos enclaves.

“La esponja carnívora es importante porque ha desarrollado sistemas de alimentación totalmente diferentes al resto de esponjas que se conocen en el mundo. Su rareza la ha llevado a ser protegida por el Convenio de Barcelona para la conservación de este mar. Oceana ha decidido difundir estos hallazgos a través de una publicación científica para que organismos públicos y otras ONG tengan acceso a esta información y puedan impulsar medidas efectivas de conservación marina”, señala Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa y coautor del artículo.

Esta especie está protegida en el mar Mediterráneo por el Convenio de Barcelona, por lo que los países deben desarrollar planes para su conservación. El seco de los Olivos (mar de Alborán) ya ha sido seleccionado como una zona potencial para su conservación, por lo que este hallazgo avala y refuerza esta propuesta, pero ahora será necesario añadir las montañas submarinas de Ausias March (Baleares) y Enareta (mar Tirreno), así como el banco Urania y el talud de Linosa, ambos al sur de Sicilia.

Estas esponjas se han adaptado a vivir en entornos con escasez de alimento y por ello se alimentan de pequeños crustáceos que tardan en digerir más de diez días. Hasta la publicación de este artículo, nunca se había encontrado en alta mar, ya que se trata de ejemplares muy pequeños (entre 1 y 1,5 centímetros) y frágiles. De las cinco nuevas localizaciones, Oceana ha localizado las dos de aguas españolas gracias a sus expediciones y al uso de robot submarino (ROV).

“El hecho de que una especie solo se haya encontrado en ocho enclaves en todo el Mediterráneo demuestra la necesidad de impulsar la investigación marina en zonas profundas”, indica Aguilar. “Ante estas carencias, Oceana lleva utilizando ROV desde 2006 para conseguir que se protejan áreas marinas no solo someras y junto a la costa, sino también en alta mar. Este enfoque, diferente al de otras organizaciones, nos permite conseguir datos de primera mano para aumentar la protección de especies amenazadas antes de que sus hábitats sean destruidos”.



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