Para Xavier Pastor, director de la organización de conservación de los mares Oceana la decisión de la UE es “irresponsable”. “Es lamentable que los países de la UE, responsables en parte de la desaparición del atún rojo, continúen obcecados en defender los intereses de la industria a corto plazo, sin darse cuenta de que están llegando a un punto de no retorno”.

Mientras que la protección del atún fue defendida por los representes de 21 países, la propuesta fue bloqueada por los portavoces de los seis estados mediterráneos. La organización ecologista WWF cree que los países han hecho “oídos sordos” a los consejos de los expertos en pesquerías y medio ambiente de la Comisión Europea.

“Una vez más los intereses de la pesca industrial en el Mediterráneo se entrometen en la supervivencia a largo plazo del atún rojo y de la industria que esta increíble especie ha mantenido durante miles de años”, apuntó Aaron McLoughlin, responsable del Programa Marino Europeo de WWF.

 Conservación de los dos escualos

Aunque los intereses comerciales han frenado la entrada del atún rojo en el catálogo de especies prohibidas, otras especies, como la mielga y el cailón, han corrido mejor suerte. Los dos pequeños escualos, presentes el aguas europeas, han conseguido entrar en el llamado Apéndice II del convenio CITES.

La inclusión en este apartado del tratado internacional no impide la captura de estos pequeños animales, similares a dos tiburones de reducidas dimensiones, pero sí pone límites a algunas de las prácticas permitidas. A partir de ahora, la mielga y el cailón, especies vulnerables cuyas poblaciones decrecen en todo los mares de todo el mundo, tendrán que ser capturadas únicamente con métodos incluidos dentro de las prácticas de pesca sostenible.

Las poblaciones de estas especies están disminuyendo en todo el mundo debido,  entre otras razones, a la pesca no sostenible y a la demanda del mercado. La carne de ambas especies alcanza un alto valor en Europa.



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