América Latina perdió unas 70.000 hectáreas de bosques desde 1990 a la fecha, confirmó la semana pasada la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La mayor pérdida ocurrió en Brasil, donde estas formaciones vegetacionales retrocedieron unas 42 000 hectáreas, según el "Anuario Estadístico" de la CEPAL publicado en Chile.

En Ecuador, México, Bolivia, Venezuela, Honduras y Paraguay los bosques perdieron entre 5 000 y 3 000 hectáreas en el mismo lapso. El resto de los países mantuvo una conformación boscosa estable.

El retroceso global coincidió con un alza cercana a 10 diez por ciento del consumo per capita de hidrocarburos en la región, que en Chile, Perú, Costa Rica, Panamá o Cuba superó el 20 por ciento.

La mayor demanda energética indujo además la emisión de unas 720 millones de toneladas de CO2 en Latinoamérica, lo que deterioró el balance de oxígeno emitido a la atmósfera.

A lo anterior se suma, según las estadísticas, que los países latinoamericanos elevaron los últimos diez años su consumo de energía por cada dólar producido.

En otras palabras, desmejoró su eficiencia energética, situación que paradójicamente es mayor en naciones con bajo desarrollo industrial como Bolivia, Ecuador, Haití, Honduras y Paraguay.



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