Las organizaciones Environmental Justice Foundation (EJF), Oceana, The Pew Charitable Trusts y WWF han acogido favorablemente hoy la advertencia (o “tarjeta amarilla”) emitida por la Comisión Europea a Tailandia por no luchar contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). Tailandia es el tercer mayor exportador de productos de la pesca a nivel mundial, con un volumen de exportaciones valorado en 7.800 millones de euros en 2012. En 2013, la Unión Europea (UE) importó productos de la pesca de Tailandia por valor de 736 millones de euros.

Tras meses de discusiones bilaterales, Tailandia no ha abordado de manera suficiente sus deficiencias en términos de lucha contra la pesca INDNR y está presuntamente infringiendo la legislación pesquera internacional. La tarjeta amarilla brinda a Tailandia la oportunidad de adoptar medidas más contundentes en los próximos meses y evitar así una tarjeta roja, que daría lugar a la prohibición de importar productos de la pesca tailandeses a la UE.

“La presentación de tarjetas amarillas ha demostrado ser un potente incentivo para que los Estados combatan la pesca ilegal. El Sr. Vella, comisario responsable de asuntos de pesca, ha hecho gala de liderazgo mundial al aplicar el estricto reglamento sobre pesca ilegal de la UE contra un Estado pesquero tan importante”, comentaron los miembros de la Coalición,añadiendo: “Ahora Tailandia tiene que tomar medidas positivas y colaborar con la Comisión Europea para ser suprimido de la lista [de países bajo amenaza de sanciones comerciales]”.

“Las autoridades tailandesas ejercen muy poco control sobre sus buques pesqueros, que realizan numerosas actividades que dañan los stocks pesqueros y el entorno marino, todo ello combinado con unas condiciones laborales que figuran entre las más explotadoras e inhumanas que se hayan podido documentar. Dichas condiciones incluyen el uso de esclavos y la utilización de violencia extrema”, explicó Steve Trent, Director Ejecutivo de Environmental Justice Foundation.

Tailandia ha adoptado recientemente medidas destinadas a proteger a los trabajadores del sector pesquero; sin embargo, el verdadero reto consistirá en garantizar la aplicación y el cumplimiento de las leyes y reglamentos en vigor.

“Ha llegado la hora de que el Gobierno tailandés actúe de forma diligente para controlar la flota pesquera tailandesa y poner fin a esta crisis humana y ambiental”, afirmó Steve Trent a modo de conclusión.

Además de la presentación de la tarjeta amarilla a Tailandia, la Comisión ha retirado la amenaza de sanciones (es decir, ha procedido a suprimir de la lista) a Corea del Sur y Filipinas. Esta es la segunda vez que la Comisión suprime Estados de la lista, lo que viene a demostrar aún más si cabe el incentivo positivo y la motivación que este procedimiento representa para que los Estados adopten medidas disuasorias contra la pesca ilegal. Ambos Estados habían recibido previamente tarjetas amarillas, Corea del Sur en noviembre de 2013 y Filipinas en junio de 2014.



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