Cada vez que nos lavamos las manos, un gesto cotidiano que repetimos varias veces al día, utilizamos la nada despreciable cantidad de 10 litros agua.

A estas alturas la mayoría ya estamos concienciados de que en el lavado de manos, el cepillado de dientes o la ducha diaria hay que cerrar el grifo mientras nos enjabonamos.

Sin embargo, tal vez no seamos tan conscientes de que cada vez que abrimos un grifo hay una labor importante que pasa desapercibida, y que hace posible que nuestros hogares, a diferencia de lo que ocurre en otros muchos lugares del planeta, estén abastecidos de agua. De igual forma, cada vez que vaciamos el lavabo o la cisterna, el agua usada sigue caminos que necesitan también instalaciones y mantenimiento.

Para hacernos una idea, una familia gasta al año en agua solo un 0,8% de su presupuesto. Apenas nada si se compara con el gasto en vivienda (27,2%), alimentación (13,6%) o actividades triviales como comidas fuera de casa (8,2%), ocio, cultura y espectáculos (5,9%). También el teléfono o la electricidad van muy por delante de la factura del agua.

Cifras astronómicas para el agua

Con esa factura han de mantenerse aspectos tan importantes como la depuración del agua que bebemos, el control de su calidad y el saneamiento de la que desechamos una vez utilizada. Además, la red de tuberías y el alcantarillado han de mantenerse en buen estado. Y hay que acometer infraestructuras nuevas. Y todo esto ha de hacerse para los casi 8.200 municipios de nuestro país.

Multiplicado, el abastecimiento de agua potable supone nada menos que 160.000 kilómetros de tuberías. Para ponerlo en magnitud, nuestro planeta tiene 12.742 kilómetros de diámetro y 40.000 de circunferencia, lo que significa que un país como el nuestro tiene una red de suministro de agua 4 veces superior a la circunferencia terrestre.

Una gran red que hay que mantener para evitar fugas, algo fundamental en un líquido tan preciado y escaso como el agua. La red de alcantarillado no se queda a la zaga. La cifra vuelve a ser la equivalente a tres veces el perímetro de la Tierra. Pasándolo a cifras más asequibles, cada español toca a 3,3 metros de tuberías de distribución y 2,2 de alcantarillado.

Fuente: ABC,



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