El setenta y cuatro por ciento de los encuestados están de acuerdo con que “hace falta una organización que se responsabilice de la protección de las aguas internacionales y de su medio ambiente”, mientras que sólo un 12% se oponen.

Actualmente no existe ninguna organización responsable de la protección de la alta mar, las aguas del océano gobernadas por la comunidad internacional que cubren casi la mitad de la superficie del planeta.

Por otro lado, los encuestados han sobreestimado el porcentaje de alta mar actualmente bajo protección. El sesenta y uno por ciento piensa que se trata de más de un cuarto. Pero la realidad no es más del 1%.

“Estos resultados muestran un público comprometido ante la falta de protección de la alta mar”, ha declarado Cristina Narbona, exministra de Medio Ambiente de España y miembro de la Comisión Océano Mundial.

“Se sabe ya que muchas especies marinas se están extinguiendo por amenazas como las técnicas de pesca destructivas o el cambio climático. El público, claramente, echa en falta un mecanismo de protección para la alta mar.”

“En tierra, los parques nacionales están bien desarrollados, protegen los animales salvajes y son un medio de subsistencia para poblaciones locales. ¿Porqué no pasa para el océano?”

La Comisión Océano Mundial es una iniciativa independiente de alto nivel, que busca frenar la degradación del océano y restaurar su sostenibilidad y productividad.

La gobernanza de la alta mar está compuesta por demasiadas piezas. Distintas organizaciones gestionan cada una de los sectores industriales, como el transporte marítimo, la pesca, o la minería de fondos marinos. Pero ninguna organización tiene la responsabilidad de conservar el medio ambiente marino, y, en la mayoría de zonas de alta mar, no existe ningún mecanismo jurídico claro para el establecimiento de áreas marinas protegidas.

“Hace medio siglo, esto todavía no suponía un problema porque realmente no hacíamos uso de la alta mar”, ha declarado Robert Hill, exministro de Defensa y de Medio Ambiente de Australia, que fue clave en el establecimiento en las Naciones Unidas del grupo de trabajo sobre biodiversidad en alta mar, y que hoy es miembro de la Comisión Océano Mundial.

“Pero el paradigma ha cambiado, con por ejemplo el alza de la demanda de recursos pesqueros y el desarrollo de las tecnologías de pesca industrial. La biodiversidad en alta mar se ha convertido una temática de importancia mayor.”

“Durante años, la comunidad científica, los ciudadanos comprometidos y algunos políticos como nosotros, hemos llamado a mejorar la situación. Esta encuesta es la prueba de que el público mundial también se siente implicado.”

Más del 12% de la superficie continental del planeta se encuentra bajo protección. En cuanto al océano, en 2010, los Estados se fijaron un objetivo del 10% a alcanzar antes del 2020. Pero tan sólo vamos por el 2,3% de océano protegido, y la porción que corresponde a las zonas de alta mar es muy pequeña.

Otra conclusión de la misma encuesta, hecha pública en Marzo pasado, revelaba que el 85% del público mundial opina que la alta mar debería gestionarse con criterios de sostenibilidad. Sólo el 5% se declaró en desacuerdo con ello.

“Efectivamente, el público apoya el mandato de la Comisión Océano Mundial”, ha declarado José María Figueres, expresidente de Costa Rica y Co-presidente de la Comisión.

“Esto se debe en parte a los avances de la ciencia, que revelan cómo el océano profundo no es el desierto que pensábamos y que en realidad alberga vida ; los científicos encuentran nuevas formas de vida casi a cada expedición que organizan. ”

“Todas y cada una de las especies son parte del mismo ecosistema marino. Éste es para nosotros esencial porque nos da oxígeno y alimento, además de protegernos contra el cambio climático. El ignorarlo nos perjudica.”

La Comisión Océano Mundial hace público estos resultados justo antes del Tercer Congreso Internacional sobre Áreas Marinas Protegidas (IMPAC-3) en Marsella y Ajaccio (Francia), los 21-27 de octubre, en el que intervendrá Cristina Narbona.

Las conclusiones del congreso serán útiles para el trabajo de la Comisión, que está desarrollando recomendaciones ambicionas y a la vez pragmáticas. Éstas se harán públicas a mitades de 2014.



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