Así, según el borrador del plan, aprobado en el Consejo Nacional del Agua, el plan hidrológico de cuenca contempla inversiones por un total de 1.497 millones de euros para los próximos años, de los que 351 millones se destinarán a infraestructuras hidráulicas.

En concreto, esta es la segunda cuenca hidrográfica con mayor número de embalses previstos, de los 25 que hay actualmente en proyectados o en construcción en España.

De este modo, en la cuenca del Duero se prevén siete nuevos embalses con una capacidad inferior a 140 hectómetros cúbicos, que se situarán en los sistemas más deficitarios de la cuenca, como son Órbigo, Carrión y el Cega-Eresma-Adaja. Además, se contempla la finalización de los de Castrovido (Arlanza, Burgos) y Las Cuevas y Villafría (Palencia).

Asimismo, de los 1.497 millones de euros que se invertirán en alcanzar los objetivos del plan, un total de 371 se destinarán al saneamiento y 360 millones a modernización de regadíos.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) valora que el mayor esfuerzo del plan del Duero se concentra en las medidas de reducción de los vertidos de aguas residuales y la contaminación difusa, y en fortalecer los sistemas de depuración de los vertidos urbanos e industriales y la aplicación de buenas prácticas agrarias. El plan considera que en el año 2015 alcanzarán el buen estado 340 masas de agua, un 60% más que las actuales.

La cuenca del Duero es la mayor de la Península ibérica. En su parte española ocupa más de 80.000 Km2 y tiene una aportación natural de 12.400 hectómetros cúbicos al año, la segunda del país. A esta cuenca vierten sus caudales ríos significativos que atraviesan territorios de Castilla y León (más del 90%), Galicia y Cantabria.

A esta cuenca también vierten, aunque con superficies mínimas, algunos afluentes que pasan por Asturias, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja y Madrid.



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