El Grupo de Estudio y Protección de los Ecosistemas Catalanes (Gepec) defendió el viernes que la radioactividad vertida al ambiente en la fuga que ocurrió en noviembre en Ascó I podría afectar al agua del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT).

Según Gepec, las partículas vertidas al ambiente, al tener un tamaño pequeño -del orden de millonénisimas de milímetros-, podrían dispersarse por el aire y transportarse por la corriente del río. Posteriormente, éstas serían capaces de superar los poros de los filtros en las depuradoras.

Según explicó el grupo, podrían haber formas de que estas partículas llegaran directamente a la cadena alimentaria humana . Dentro de la corriente del río podrían reaccionar con otros elementos -cobalto-60- provocando una radiólisis del agua, lo que descompone este líquido y genera radicales libres.

En un comunicado, los ecologistas desmintieron así unas declaraciones del presidente del CAT, Daniel Pi, que negó que la fuga radioactiva pudiera incidir en la red de suministro de agua potable.

"Encontramos coherente y razonable el mensaje tranquilizador de Pi", admitió el Gepec, pero añadió que no aceptará que se "desinforme" a la opinión pública con una justificación que tachó de "técnicamente incorrecta".

Según Pi, la radiactividad no podía llegar a la red del CAT porque las partículas de Cobalto radiactivo sean sólidas. Por su parte, los ecologistas defendieron que sí puede haber transmisión de radiactividad en el agua, y extrapolaron esta posibilidad a los lodos del pantano de Flix de Tarragona.



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