A las preguntas de los medios de comunicación, Barreda insistió en que la decisión del Gobierno central coincide con los planteamientos de Castilla-La Mancha y aseguró que desde el primer momento ha defendido algo tan elemental como que el agua del Tajo tiene que transcurrir prioritariamente por la cuenca del río.

“Esto lo entiende hasta un niño de Primaria, cualquier niño entiende que el agua de la cuenca de un río tiene que transcurrir básicamente por el propio río”, señaló el Presidente que recordó que, en este caso, se da la paradoja de que por el canal artificial que deriva el agua desde el Tajo hasta el Segura, la mayoría de los días transcurre más volumen de agua que por el propio cauce.

Para Barreda, esta situación es una anomalía con la que hay que terminar, de ahí la apuesta de Castilla-La Mancha por el aumento del caudal, “para que en el Tajo haya un caudal ecológico que garantice agua en cantidad y en calidad suficiente para que haya vida en el río”.

Defensa de los intereses castellano-manchegos

Asimismo, el Presidente resaltó la importancia del aumento del caudal ecológico del río para que haya una lámina permanente de agua en los pantanos de cabecera.

“Es importante para que el río, que con anterioridad a su paso por Aranjuez debería llevar al menos 6 metros cúbicos de agua por segundo, lleve más del doble, y así bajarán mejores las aguas por Toledo y por Talavera de la Reina”, señaló Barreda, que aseguró estar muy satisfecho ante la noticia.

Asimismo, el Jefe del Ejecutivo autonómico advirtió que continuará firme en su defensa de los intereses de los castellano-manchegos, aunque esto moleste a otras comunidades autónomas como Murcia, y recordó que en la región “decimos cosas muy sensatas”.

“A los castellano-manchegos no nos pueden llamar insolidarios porque es una grave injusticia” opinó el Presidente, que recordó que los planteamientos de la Comunidad Autónoma en lo que a agua se refiere sencillamente pasan porque los castellano-manchegos puedan utilizar el agua como cualquier otro ciudadano.

Un derecho no reconocido

En este sentido insistió en que está de acuerdo con los que aseguran que el agua de los ríos de España es de todos los españoles, “claro que sí, pero recuerdo que los castellano-manchegos somos también españoles y tenemos por lo menos el mismo derecho que cualquier ciudadano de cualquier otra comunidad”, advirtió.

Para el Presidente, lo que ocurre es que hasta hace bien poco ese derecho no se reconocía en la práctica y, añadió, “eso es lo que ha empezado a cambiar”. En este sentido, aseveró que se mantendrá firme en la defensa de los intereses de los castellano-manchegos, pese a los insultos y descalificaciones que recibe por ello.

Barreda recordó que Castilla-La Mancha forma parte de la España seca y tiene necesidades crecientes de agua. “Ya somos más de dos millones que necesitamos beber de las aguas superficiales, entre otras cosas porque estamos haciendo un esfuerzo para ahorrar agua de los acuíferos”, apuntó el presidente, que advirtió que Castilla-La Mancha no renunciará a su prioridad, como cuenca cedente, sobre la cuenca receptora.



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