Catalunya encara la travesía por el desierto que significan los meses de vacaciones –y el mayor consumo que se deriva del calor– con los depósitos de agua llenos. Así, las reservas de los embalses que abastecen a la ciudad de Barcelona y su área de influencia se encuentran a punto de alcanzar el 70 por ciento de la capacidad. Ello supone unos ahorros de 420 hectómetros cúbicos, que deben bastar para suministrar agua a los 5,5 millones de habitantes durante casi un año. Las reservas en el conjunto de las cuencas internas se sitúan en el 65 por ciento, por el 84 por cietno que mantienen la cuencas catalanas del Ebro. Estas cifras indican que Catalunya afronta el periodo más seco del año en mejores condiciones que en el 2007. Y no solo eso, el agua almacenada a fecha de hoy supera la media almacenada en los últimos cinco años y casi alcanza la media de los últimos 10. Los resultados son excelentes, aunque con un borrón: la situación de Excepcionalidad 2 de la cuenca de La Muga. La situación es tan desahogada que, tal y como adelantó esta semana el conseller de Medi Ambient, Francesc Baltasar, la Mesa de la Sequía –constituida el 28 de abril, en plena tormenta política por el trasvase del Ebro– se disolverá en las próximas semanas para convertirse en la Mesa del Agua, un foro donde abordar las políticas de gestión hídrica a largo plazo. Medi Ambient también ha retrasado la puesta en marcha de una de las medidas más innovadoras de los últimos años, el consumo doméstico de agua reutilizada. La medida consiste en hacer remontar río arriba el agua que sale de la depuradora del Llobregat, única en Catalunya con los tres ciclos completos de tratamiento, y reintroducirla, tras potabilizarla, en la red de abastecimiento. Se conseguirán 5,2 hectómetros cúbicos mensuales extra.

Nueva previsión

La previsión fijaba para junio el inicio del vertido de agua de la depuradora de El Prat, Llobregat arriba, en Molins, para luego ser captada –como el resto de agua del río– en la potabilizadora de Sant Joan Despí. Según fuentes de la conselleria, el agua almacenada en los embalses ha convertido en no urgente una medida pensada como estructural pero que debía ayudar a paliar la sequía. Con todo, las mismas fuentes aseguraron que a finales de julio se empezará a verter esta agua al Llobregat.



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