Ambientum entrevista a Roberto Rodríguez Casado, especialista en Economía de los Recursos Naturales

Trayectoria profesional:

Es Ingeniero Agrónomo, en la especialidad de Economía de los Recursos Naturales. Antes de acabar la carrera consiguió su primer trabajo, sobre control de plagas en el sector maderero. Tras unos meses, le surgió la oportunidad de unirse al ámbito de la investigación en un proyecto innovador y muy ilusionante que le tuvo ligado al mundo del agua.

Tras finalizar este proyecto se incorporó a la empresa privada, donde desarrolló un I+D sobre la implantación de mercados de agua en España y, a continuación, participó en un proyecto europeo de investigación sobre el impacto económico, social y medioambiental de las inundaciones y sequías. Posteriormente, fue coordinador de un grupo de trabajo de agua, alimentación y energía para el estudio de modelización de variables y evaluación de hitos clave a tener en cuenta en el ámbito de las tecnologías energéticas.

Actualmente, trabaja en el análisis de políticas agrarias, dentro del periodo de programación de desarrollo rural 2014-2020, y en la implementación de programas de innovación en el sector agroalimentario y forestal.

¿Cómo empezaste tu carrera profesional en la gestión sostenible de los recursos hídricos? 

Comencé en el año 2006, como becario en la Universidad Politécnica de Madrid en un proyecto de investigación e innovación de la Fundación Marcelino Botín sobre la sostenibilidad en el uso de los recursos hídricos en España, introduciendo los conceptos de agua virtual y huella hídrica. Fue un proyecto muy motivador que duró algo más de dos años.

¿Cuáles fueron tus primeras aportaciones?

Este proyecto fue pionero en España, ya que hasta entonces, no se habían realizado ningún cálculo en España sobre la huella hídrica. Los resultados encontrados ayudaron a mejorar la información acerca de los usos de los recursos hídricos en el sector agropecuario español. Desde entonces se han sucedido y ampliado las líneas de investigación sobre la huella hídrica en España.

Recién salido de la universidad, fue un enorme reto abordar este estudio y, tanto el mundo de la investigación como el sector hídrico-medioambiental, me aportaron grandes conocimientos, herramientas útiles y nuevas visiones a nivel personal y académico sobre la importancia de lograr un desarrollo sostenible en todos los sentidos.

¿Cuántos años llevas en el sector? ¿Cuáles son tus futuros retos profesionales?

Desde finales de 2006, pues llevo más de 10 años ya. En el futuro me gustaría seguir ligado a proyectos medioambientales, intentado aunar innovación y sostenibilidad.  

Tu proyecto pionero de “Cálculo de la huella hídrica en España”, ¿En qué consiste?

La huella hídrica es un indicador que mide la cantidad de agua necesaria para la producción de un bien o la prestación de un servicio. 

El Prof. John Anthony Allan (Universidad de Londres) y más tarde, el Prof. Arjen Hoekstra (Universidad de Twente, Países Bajos) fueron los que pusieron las bases conceptuales y dieron nombre a este indicador de sostenibilidad de los recursos hídricos. En el año 2006, se iniciaron unos trabajos de investigación, liderados por la Universidad Politécnica de Madrid y la Fundación Marcelino Botín, para la aplicación y mejora de la metodología para el cálculo de la huella hídrica de la agricultura y la ganadería española.  

¿Cuáles son las líneas principales del proyecto?

En líneas generales, con estos proyectos se pretende aumentar los conocimientos acerca del uso y los impactos de los recursos hídricos, desde la captación hasta su consumo final, en forma de cualquier tipo de producto que lleve asociado un requerimiento de agua en alguna de sus fases de obtención. 

¿Cómo lo disteis a conocer?

Dentro del ámbito de la investigación, se publicaron diversos artículos en revistas científicas y un libro con los principales resultados encontrados. De manera complementaria, se asistió a numerosos congresos y seminarios donde se presentaron los estudios realizados. Además, se concedieron entrevistas dentro del sector medioambiental de cara a la divulgación de este nuevo indicador.

Gracias a todas estas publicaciones, la instrucción de planificación hidrológica incluye desde entonces, el cálculo de la huella hídrica entre sus requerimientos para la elaboración de los planes hidrológicos.

¿Qué dificultades tuvisteis a la hora de llevarlo a cabo? 

Las principales dificultades encontradas fueron, en primer lugar, la adaptación de la metodología de cálculo. Era una metodología muy general, todavía incipiente, que había que aplicar al caso específico de España, con un régimen de secano predominante y que normalmente recibe un aporte hídrico insuficiente (a diferencia de los países del norte de Europa). En segundo lugar, la gran cantidad de datos necesarios para realizar los cálculos (más de 100 productos a nivel de provincia española) supuso un gran reto a la hora de encontrarlos y de manejarlos para lograr resultados relevantes a nivel nacional.

A nivel medioambiental, ¿Qué beneficios aporta este proyecto?

A nivel del legislador, este nuevo indicador aporta un mayor conocimiento de cara a mejorar la gestión integral de los recursos hídricos de un territorio.

A nivel de empresa, se proporciona mayor información sobre el uso de los recursos hídricos en sus procesos, mejorando la evaluación de la sostenibilidad de sus producciones.

A nivel del ciudadano, se aporta una nueva visión sobre el impacto que tienen los productos y los alimentos que consume sobre los recursos hídricos. Con ello se intenta concienciar sobre la cantidad de inputs requeridos para producir alimentos (no solo agua, también energía, tierra, etc.), muchos de los cuales luego acaban en la basura.

¿Qué estrategias lleváis a cabo para concienciar a la gente sobre la importancia de mejorar la eficiencia del agua a nivel medioambiental, económico y productivo?

Actualmente no trabajo en proyectos sobre eficiencia en el uso del agua, aunque en todos los estudios que se realizamos se tiene en cuenta siempre la eficiencia en el uso de los recursos naturales.

En cuanto al Día Mundial del Agua del próximo 22 de Marzo, ¿Vais a realizar alguna acción para este evento? 

A nivel general, se va a intentar concienciar a todos los trabajadores sobre la importancia de un consumo responsable del agua y, especialmente, en el grave daño de los contaminantes vertidos tanto en las redes de saneamiento como en los ecosistemas acuáticos. 

¿Cuáles son los mayores retos a los que os enfrentáis de cara al futuro en la gestión del agua?

El mayor reto a nivel global pasa por tomas acciones específicas en la lucha contra el cambio climático. La situación internacional no augura un marco ideal para la unión de todas las regiones en esta causa común, pero la comunidad científica debe persuadir a los legisladores para que actúen con urgencia y decisión. Es un aspecto fundamental para asegurar la disponibilidad de recursos hídricos.

A nivel local, España debe abordar cuanto antes la mejora y renovación de las infraestructuras hidráulicas. Siendo un país con graves problemas de estrés hídricos, es imprescindible lograr la mayor eficiencia posible dentro de la gestión integral del agua. Las redes de abastecimiento, de distribución y de saneamiento están cada vez más obsoletas y se requiere una inversión importante para asegurar el suministro de agua en cantidad y calidad suficiente, para que siga contribuyendo al crecimiento y desarrollo de las regiones españolas.



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