Agricultura

Alimentar a la creciente población mundial requerirá mejoras significativas en la productividad agrícola, sobre todo en África, y la mecanización –con estrategias adecuadas- puede desempeñar un papel fundamental, según un nuevo informe de la FAO.

Este proceso debe conducirse de forma que satisfaga las necesidades de los pequeños agricultores y no requiere un enfoque similar a una Revolución Verde, con elevados niveles de insumos agroquímicos y labores de arado destructivas que pongan en peligro la salud y fertilidad del suelo, según señala el estudio.

La mecanización agrícola: un insumo clave para los pequeños campesinos de África subsahariana subraya que la mecanización rural en el siglo XXI debe ser respetuosa con el medio ambiente, viable económicamente, asequible, adaptada a las condiciones locales y, en vista de la situación actual de los patrones meteorológicos, “climáticamente inteligente”. .

La mecanización abarca todos los niveles de las tecnologías agrícolas y de procesado, desde herramientas manuales básicas y sencillas a equipos motorizados más sofisticados.

Su ámbito se extiende mucho más allá de la labores de labranza y puede contribuir al aumento de la productividad y a la creación de nuevos empleos en las etapas de post-cosecha, procesado y comercialización en los sistemas alimentarios locales y globales.

Tal y como están las cosas, dos tercios de la energía utilizada en preparar la tierra para la agricultura en África subsahariana procede de la fuerza humana. En comparación, este porcentaje es del 30 por ciento en Asia meridional y aún más bajo (25 por ciento) en América Latina.

"No cabe duda de que la aplicación de energía agrícola a las herramientas, aperos y máquinas apropiadas es un insumo agrícola esencial en África subsahariana, con el potencial de transformar la vida y la economía de millones de familias rurales", aseguró el Director General Adjunto de la FAO, Ren Wang, al frente del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor.

"La mecanización agrícola, en su sentido más amplio –añadió-, puede contribuir significativamente al desarrollo sostenible de los sistemas alimentarios a nivel mundial, ya que tiene el potencial de hacer que las actividades y tareas de post-cosecha, procesado y comercialización más eficientes, eficaces y respetuosas del medio ambiente”.



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