Las tasas más altas de desperdicio se concentran en las frutas, hortalizas, raíces y tubérculos.

Cada año, los consumidores de los países ricos desperdician 222 millones de toneladas, cifra cercana a la producción de alimentos neta total del África subsahariana, estimada en 230 millones de toneladas.

Los expertos llaman a los Estados, a las organizaciones internacionales, al sector privado y a la sociedad civil a reconocer a la seguridad alimentaria y la nutrición como una parte integral de los sistemas sostenibles de alimentación, y recomiendan una mejor integración de las cadenas de producción.

Asimismo, sugieren el mejoramiento de la recolección de datos sobre el desperdicio de alimentos, desarrollar estrategias efectivas para reducir esta tendencia, y mejorar la coordinación de políticas para reducir estas pérdidas.

Entre las causas mencionadas del desperdicio se encuentran factores relacionados con la cosecha y los alimentos que se degradan durante la recolección, el almacenamiento, empaquetamiento y transporte.

Igualmente aluden a otros factores, como la falta de financiamiento para productores pequeños, la carencia de infraestructuras, y el impacto de políticas y regulaciones.



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