| En los trópicos, los
mares constituyen una gran fuente de recursos naturales para miles de
poblaciones locales. Sin embargo, la actividad petrolera produce impactos
sociales y ecológicos importantes, tanto por accidentes como por
prácticas rutinarias de la operación (exploración
sísmica, perforación, producción de desechos contaminantes).
En caso de accidentes, los primeros afectados
es la biota sésil (organismos que viven directamente sobre
una base fija, por ejemplo, rocas o el fondo marino); su mortalidad
es mayor en sitios donde se acumula el petróleo aunque otros
organismos son más tolerantes
a la contaminación, como los gastrópodos.
Algunas especies se regeneran en un año, pero otros organismos
sésiles, como los erizos
de mar, no se regeneran completamente hasta después de cuatro
años. |
 |
Arrecifes coralinos
Otros ecosistemas fuertemente afectados son los arrecifes coralinos, ecosistemas
marinos tropicales de altísima biodiversidad, resistentes a la
erosión y tormentas, estabilizadores de las líneas de costa,
especialmente en zonas tropicales bajas. Hacen falta décadas para
que un arrecife recupere las condiciones que tenía antes del derrame.
En los componentes vegetales del arrecife hay una reducción en
la tasa de fotosíntesis, que puede ser un problema crónico
en arrecifes expuestos a altos niveles de contaminación.
Se produce un mal desarrollo del tejido reproductivo y la atrofia de
las células reproductoras; dichos efectos pueden durar algunos
años después del contacto con el crudo, reduciendo la tasa
de reproducción y por lo tanto la densidad de población.
El petróleo produce alteraciones en la composición de las
especies y en el hábitat. Por ejemplo, dada la mayor masa de los
corales ramificados, absorben más petróleo, produciéndose
una mayor tasa de mortalidad que en otras especies.
Manglares
Otro ecosistema afectado por la industria petrolera es el manglar, ecosistema
de gran importancia social, económica y ecológica, hábitat
para muchas especies de peces y mariscos y fuente de materia prima para
muchas actividades productivas de las comunidades asentadas en su entorno.
Las actividades petroleras en el manglar producen interrupción
del flujo del agua dulce y del mar hacia los manglares y dentro de ellos,
lo que altera la forma de drenaje, la vegetación, el suelo, y produce
la inestabilidad general de la zona.
La perforación se hace por dragado, para hacer más profundo
y ancho los canales existentes, lo que puede destruir totalmente la zona
afectada. Cuanto más ancho y profundo sea el canal, mayor será
el daño. Se produce erosión a gran escala, muerte de la
vegetación, interrupción en el crecimiento de las plántulas,
sofocación e intoxicación de las raíces zancudas
y disminución de las raíces absorbentes. Los árboles
maduros que sobreviven sufren deterioro del dosel más alto y disminuye
la cantidad de hojas y yemas. La recuperación del manglar puede
tardar varias décadas; además, hasta ahora no se conoce
ninguna manera de limpiar la contaminación del sedimento sin destruir
el bosque.
Pastos marinos
Otros ecosistemas afectados por la actividad petrolera son los lechos
de los pastos marinos, que crecen en aguas someras, sobre todo de costas
tropicales. Los lechos de pastos marinos estabilizan el fondo marino,
sirven de trampa de sedimentos, mejorar la calidad del agua y alimentan
directamente a más de 340 animales marinos, que sufren cuando se
interrumpe la cadena alimentaria. Algunas especies muy susceptibles mueren
en contacto con el crudo y se recuperan muy difícilmente. Aquellos
animales con bajo potencial reproductivo y de dispersión tienen
gran dificultad de recuperarse a largo plazo, en tanto que las especies
que poseen un mayor potencial reproductivo se recuperan en menos tiempo.
Finalmente, en ecosistemas costeros tropicales
del petróleo afecta gravemente a las especies que anidan
en la arena. Los huevos absorben la humedad del ambiente que les
rodea, por lo que pueden absorber los hidrocarburos presentes. Si
hay contaminación en zonas de anidación, el impacto
puede ser catastrófico para la reproducción. Expuestos
al petróleo en etapas más tardías, los embriones
de tortuga son muy sensibles a los efectos tóxicos del petróleo.
La contaminación por petróleo retarda la eclosión
de los polluelos y produce anormalidad en el carapacho de las tortugas,
especialmente cuando la exposición ocurre en las etapas tempranas,
que es cuando éste se forma.
|
 |
Los huevos de pato silvestre también son susceptibles a la contaminación.
Dado que la demanda de oxígeno aumenta con el crecimiento embrionario,
la obturación de los poros del huevo por el petróleo produce
alta mortalidad o disminución en la tasa de crecimiento. No cabe
duda, pues, de que la actividad petrolera pone en peligro varios de los
ecosistemas más importantes de los trópicos.
Elizabeth Bravo. Coordinadora de Investigación del Oliwatch Secretariat,
Quito-Ecuador.
|